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Cancuún México 29 de noviembre - 10 de diciembre 
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El Presidente en la Conferencia de Jefes de Estado y de Gobierno Africanos sobre Cambio Climático

24/07/2010

Su Excelencia, señor Yoweri Kaguta Museveni, Presidente de la República de Uganda.
Su Excelencia, señor Bingu wa Mutharika, Presidente de República de Malawi y Presidente de la Unión Africana.
Su Excelencia, señor Jean Ping, Presidente de la Comisión de la Unión Africana.
Su Excelencia, Primer Ministro Meles Zenawi, Primer Ministro de la República Democrática Federal de Etiopía y Presidente de la Conferencia de Jefes de Estado y de Gobierno Africanos sobre Cambio Climático.

 

Sus Excelencias Jefes de Estado y de Gobierno de los países que componen la Unión Africana.

Damas y caballeros:

Estoy muy agradecido por la amable invitación para asistir a la Cumbre de la Unión Africana, así como por poder hablar ante esta Conferencia de Jefes de Estado y de Gobierno sobre Cambio Climático.

Gracias, Presidente Museveni, por su invitación y por su hospitalidad.

Gracias, Presidente Ping.

Ésta es la primera vez que un Presidente mexicano ha asistido a una Cumbre de la Unión Africana.

Estoy seguro de que mi visita fortalecerá la relación entre África y México.

Esto aquí hoy para escuchar sus inquietudes y entender sus posiciones sobre los asuntos que se deliberarán en la Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU 2010, COP-16, que se celebrará en México a finales de este año.

Estamos comprometidos con un proceso incluyente, puesto que consideramos que escuchar todas las voces es la mejor manera de llegar a un acuerdo.

Cuáles han sido los principales obstáculos para la plena implementación de la Convención Marco y del Protocolo de Kyoto. En qué etapa del proceso de negociación nos encontramos. Por qué es que nosotros, los países en desarrollo, requerimos de un desenlace ambicioso en Cancún. Qué resultados esperamos obtener de la Conferencia en Cancún.

Déjenme compartir con ustedes algunas ideas sobre estas preguntas clave.

Tenemos una base legal solida para la acción internacional para enfrentar el cambio  climático. Sin embargo, es evidente que no hemos cumplido con nuestras obligaciones.

De hecho, no hemos podido implementar los incentivos necesarios para una transición hacia economías de bajo carbono, seguimos careciendo de instrumentos para fomentar la transferencia de recursos financieros y tecnología de países desarrollados a países en desarrollo.

Considero que se han tenido avances en varias áreas desde la última Conferencia en Copenhague.
En relación con el proceso negociador, por primera vez hay un amplio reconocimiento de  que las medidas de adaptación en los países en desarrollo requieren el pleno apoyo de los países desarrollados.

África contribuye menos del cuatro por ciento de las emisiones globales de CO2. Sin embargo, es el Continente más vulnerable y menos preparado para enfrentar los impactos negativos del cambio climático. Es por eso que África es la región del mundo que más se beneficiaria de un acuerdo. De la misma manera, es la región que sufriría enormemente con otro fracaso en la arena diplomática en este asunto.

Para enfrentar este reto, los países africanos necesitan recursos financieros significativos, así como tecnologías y el desarrollo de capacidades, entre otros. Las áreas de prioridad deben ser la energía, los recursos hídricos, el manejo del suelo, manejo forestal e infraestructura urbana en la región.

Las organizaciones internacionales aceptan que, si no se hace nada, el costo de la adaptación para los pueblos y gobiernos africanos podría equivaler a un monto de cinco a 10 por ciento del Producto Interno Bruto de África.

Asimismo, también se reconoce la necesidad de que la tecnología limpia esté ampliamente disponible para los países en desarrollo, junto con el necesario desarrollo de capacidades para instrumentar nuevos proyectos.

Necesitamos asegurarnos de que los países en desarrollo, especialmente los más vulnerables, reciban suficiente apoyo para planear sus estrategias de adaptación y manejo para la reducción de riesgos.

Considero que la acción a favor de la reforestación y en contra de la degradación de los bosques y la deforestación es una herramienta eficaz para reducir las emisiones de carbono, así como una manera muy poderosa de promover el bienestar social y el ingreso para las familias más pobres.

Por ejemplo, la Cuenca del Congo es el segundo bosque más grande del mundo. Ésta es un área de la cual el Continente Africano tiene mucho que ganar, a través de un resultado exitoso en Cancún.
Con el liderazgo de algunos países, como Francia y Noruega en REDD-Plus, así como con la activa participación de 18 países africanos, se ha tenido un avance significativo para asegurar un apoyo financiero importante para este mecanismo. Sin embargo, queremos más.

Nosotros, así como ustedes, estamos promoviendo mejores mecanismos para mejorar el pago de servicios ambientales, bajo un enfoque basado en resultados.

La agricultura es otra área en donde se unen el combate contra la pobreza y el cambio climático. Considero que en Cancún podemos llegar a un acuerdo para promover técnicas agrícolas más eficientes, que contribuirán enormemente a la preservación del medio ambiente, la reducción de emisiones de CO2, así como a mejorar la seguridad alimentaria.

Las deliberaciones sustanciales sobre el financiamiento también han avanzando. En relación con financiamiento a corto plazo, México ha subrayado repetidamente que la asignación y transparencia relacionada con fondos de arranque rápido antes de Cancún, son esenciales para el desarrollo de la confianza entre las partes, y me confío en que podamos avanzar en este sentido.
El Grupo Asesor de Alto Nivel de la ONU para el Financiamiento contra el Cambio Climático, copresidido por el Primer Ministro Meles Zenawi, de Etiopía, tiene un papel central en la procuración del financiamiento suficiente para los países en desarrollo.

Permítanme asegurarles que nosotros lucharemos por un financiamiento predecible y adecuado, adicional a la asistencia oficial para el desarrollo.  Los imperativos de desarrollo africanos significan que se necesitan movilizar todos los recursos disponibles.

El asunto de la mitigación es un elemento complejo de este paquete general. No hay duda de que debemos ver compromisos claros y visibles de todas las economías desarrolladas, así como que estos deben ser monitoreados y verificados.

La Convención establece claramente la obligación de países desarrollados para proporcionar a los países en desarrollo financiamiento y tecnología, dada su responsabilidad histórica. En Cancún, debemos acordar lineamientos claros y mecanismos específicos para que se cumpla con esa obligación.

Los países industrializados se han comprometido a implementar un rango de recortes que van del 12 al 19 por ciento en sus emisiones para el 2020. Debemos estar conscientes de que esto es insuficiente, porque sigue bastante por debajo del recorte entre 25 y 40 por ciento, que la ciencia dice que es necesario para conservarse abajo del aumento de temperatura global de dos grados.
No obstante, estos compromisos son ahora más altos que el objetivo fijado en el Protocolo de Kyoto, que es de sólo 5.2 por ciento.

Sobre la base del principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas, todos los países necesitan participar activamente en esfuerzos de mitigación. Es claro que África no ha causado el problema, pero África puede ser parte de la solución, alentando a otros a actuar y procurando nuevas estrategias para el desarrollo de bajos niveles de carbono.

Lo que necesitamos hacer es encontrar la manera en que podamos cerrar la brecha entre combatir el cambio climático y combatir la pobreza simultáneamente. Probablemente el mecanismo establecido a través de la Sociedad REDD-Plus pudiese ser la solución, porque podemos proporcionar ingreso para las personas a la vez que recuperamos las áreas forestales, a fin de contribuir en un esfuerzo de mitigación global.

El avance hecho a través de la Sociedad REDD Plus claramente muestra que cuando la voluntad política coincide con las necesidades de los países, los resultados tangibles son posibles. El financiamiento se ha comprometido para proyectos concretos en esta área, principalmente para la Cuenca del Congo, el Amazonas e Indonesia.

Este mecanismo se puede replicar en otras áreas, especialmente en sectores como el energético.
Si este año logramos un acuerdo global, las iniciativas como,  por ejemplo, un mayor uso de fuentes de energía renovable, como la energía hidroeléctrica, del viento o solar, aquí en África, recibirían un mayor apoyo económico y tecnológico internacional.

Hoy,  África explota sólo ocho por ciento de su potencial hidroeléctrico bruto. Es evidente para nosotros que África tiene el derecho a crecer con energía y que tiene el derecho a recibir el apoyo de la comunidad internacional.

México considera que con un acuerdo global en Cancún, África reforzará su desarrollo socioeconómico, recibiendo más fondos para construir infraestructura económica.

Para que esto suceda, debemos aprovechar la oportunidad que Cancún ofrece para llegar a los acuerdos que satisfagan las necesidades y expectaciones de la humanidad. Un nuevo régimen que  procure el bienestar de nuestras sociedades ahora  y en el futuro, a través de una transición hacia un crecimiento económico bajo en carbono.

La implementación de la Convención seguirá siendo un proceso evolutivo, pero convirtamos a Cancún en una Conferencia de acciones, acciones que beneficien a los más vulnerables.

Queridos colegas y amigos:

Un acuerdo ambicioso en Cancún nos beneficiará a todos. Un acuerdo ambicioso beneficiará a África y beneficiará al mundo.

Sin embargo, estoy totalmente convencido de que para llegar a un consenso, México y el mundo necesitan su orientación y sabiduría.

Es por eso que he venido aquí a aprender, a escuchar y a pedirles humildemente su apoyo para llegar a un verdadero acuerdo en esta COP-16.       

Este año necesitamos un avance sólido para que el COP-17, en Sudáfrica, el año próximo, sea el evento extraordinario que espero que sea.

Confío que en este siglo todos los pueblos de la Tierra se unan para luchar contra un enemigo común: el cambio climático.

Juntos lo podemos lograr, pero sin la unidad de propósito y unidad de acción fracasaremos; además, la falta de un acuerdo será, como siempre, contra los pueblos y los países más pobres.

Muchas gracias por esta amable invitación.

    

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