Social Media Links:

Síguenos:

Cancuún México 29 de noviembre - 10 de diciembre 
Choose your prefered language: Español | English

Discurso del Presidente Calderón en la Inauguración de Green Solutions@COP16

Mexico
05/12/2010

Cancún, Quintana Roo

Gracias. 

Muy buenos días, amigas y amigos. Muy buenas tardes, me da muchísimo gusto saludarles.

 
            Saludo con aprecio y gratitud, desde luego, al doctor Rajendra Pachauri, Premio Nobel, además, eso hay que decirlo, Premio Nobel de la Paz, precisamente, por haber encabezado el Panel de Cambio Climático. De hecho, es un premio que compartió con el Panel.


            Y también al maestro Mario Molina, también Premio Nobel de Química, orgullosamente mexicano, por su enorme aportación a la ciencia, desde el desarrollo de la teoría y la problemática de la capa de ozono y el agujero en la capa de ozono, que, por cierto, a través de la ciencia y a través de políticas públicas y a través de un acuerdo internacional, como el Protocolo de Montreal, sí solucionó o sí está solucionando en agujero de la capa de ozono. Gracias a las aportaciones, entre otros, del doctor Molina, que por eso fue merecedor del Premio Nobel de Química. 

            Saludo, desde luego, al Gobernador Félix González Canto y le agradezco la hospitalidad de esta serie de eventos, todos estos eventos concatenados con la Cumbre sobre Cambio Climático que está teniendo lugar en México.


            Saludo, desde luego, a mis colaboradores, Secretarios de Estado, y a todos ustedes, amigas y amigos empresarios, académicos, inversionistas, especialistas, interesados en estos temas.


            A mí me da mucho gusto siempre oír, tanto al doctor Pachauri, como al doctor Molina, al doctor Sarukhán, porque siempre hay aprendizajes nuevos.


            Saludo también, por cierto, a las Embajadoras y a los Embajadores aquí presentes.


            Porque siempre hay aprendizajes nuevos, pero creo que siempre vale la pena volver a las verdades elementales, a las verdades esenciales, a los hechos básicos del tema del cambio climático, para poderlo hacer simple y entendible para la mayoría de la gente.

           Primer hecho. Está aumentando la temperatura de la tierra. No sólo es la referencia que en cada pueblo que yo voy en México me dicen: Es que nunca había hecho tanto calor como ahora.


            Es que es un hecho. La temperatura de la Tierra ha aumentado, no sé, un grado más o menos, en los últimos 40 años, casi. El nivel del mar está aumentando, está aumentando casi dos milímetros por año, desde hace un poco menos de un siglo.

            Es decir, al ser, al estar más caliente el agua en promedio, tiene mayor densidad y eso aumenta el nivel del mar, a lo cual se agrega y se seguirá agregando el agua que se derrite de los océanos, que también pasa de un estado de mucho mayor densidad a un estado sólido, a un estado líquido de mayor densidad, y eso también expande el volumen de los océanos. Y amenaza, por cierto, en la prospectiva de muy largo plazo, a algunas ciudades en el mundo que están, precisamente, a nivel del mar, a algunas naciones enteras, incluso, que son islas en el mundo.

            Entonces, primer hecho. Hay calentamiento global. Sí, sí hay. 

Segundo. Hay evidencia científica de un aumento en la concentración de carbono en la atmósfera. Que ya explicó tanto el doctor Pachauri, como ampliamente el doctor Molina, es un factor detonante de este calentamiento. Y no sólo es la evidencia o la intuición de que en la era industrial y en el transporte que usamos, estamos emitiendo más que en toda la historia de la humanidad bióxido de carbono, sino también es medible que las partículas de bióxido de carbono en la atmósfera se han casi duplicado, también en los últimos 150 años.
 
            Tercero. No sólo se calienta la Tierra, no sólo hay concentraciones de carbono, sino que la ciencia ha descubierto que hay una correlación, que está relacionado el calentamiento global con las concentraciones de carbono.

            Y cuarto. Que este calentamiento global está alterando poderosamente el clima en todo el mundo; y éstas son evidencias, además, constatables por todos. Pienso, en los medios de comunicación. Tan sólo me refiero a lo que ocurre este año: sequías sin precedentes en África; incendios sin precedentes en Rusia, un lugar que, los que no lo conocemos, lo acostumbramos ver nevado todo el tiempo, en las imágenes.

            El año pasado en México, 2009, yo decía que fue la segunda peor sequía de 60 años. Este año fue, por lo menos durante el verano, el año más lluvioso de la historia.

            Los huracanes, que se generan, sobre todo, en el  Mar Caribe; en nuestro caso, en nuestra región, ante un mar que también ha cambiado de temperatura promedio, se forman mucho más rápido y son mucho más violentos, con lo cual el daño a nuestras ciudades es mucho más devastador, huracanes y tormentas tropicales.


            Este cambio climático ya está afectando a la población. En México, este año murieron más de 60 personas a consecuencia de desastres naturales, una cifra que no habíamos visto en hacía mucho tiempo.


            En Guatemala murieron cientos de personas por el mismo fenómeno; comunidades enteras aplastadas, por deslaves, por inundaciones sorprendentes e imprevistas, que ya están afectando a la humanidad.
 

            Ahora. Qué debemos hacer para contrarrestar eso.

            Básicamente, lo que se está discutiendo aquí, en Cancún, en las dos convenciones; no es una sola, en la Convención de Cambio Climático, de Cooperación de largo plazo, y en la Convención para el Protocolo de
Kyoto, es: 


Qué tenemos que hacer. 

            Y, básicamente, hay dos grandes líneas de acción enormes en las cuales podríamos ponernos de acuerdo.

            Las acciones de adaptación; es decir, cómo tenemos que prepararnos para enfrentar eso que ya viene. Cuántos bordos tenemos que subirle, cuántos metros a los ríos, para que no inunden las ciudades, por ejemplo. Y las
acciones de mitigación; es decir, cómo hacemos para emitir menos bióxido de carbono, de manera tal que la temperatura de la Tierra no suba, bueno, va a tener que seguir subiendo, pero no suba más de dos grados hacia mediados de este siglo.


            Una discusión que está en el fondo de todo este problema.


            Y yo también me hago la pregunta que se hacía el doctor Molina.

            Por qué razón, si esto es tan claro, por lo menos para la ciencia, y por sus efectos tan devastadores para los pueblos, por qué razón no nos hemos puesto de acuerdo en las medidas que se tienen que tomar.


            Y la primera respuesta que uno pensaría es: Es que cuesta. Y ahí es donde se detienen muchísimas decisiones de tomadores de política pública.
 
            Y voy más allá. Más que sólo esta definición, de que cuesta es. A los países ricos y pobres los lleva a una disyuntiva, a lo que yo pienso que es un falso dilema, una falsa alternativa.
 
            En el caso de los países pobres, por ejemplo: O combatimos la pobreza o combatimos el cambio climático. Y para la respuesta, obvia, como dice mucha gente, combate a la pobreza, que ya del cambio climático a ver quién se encarga, o los que tienen lana que se encarguen.
 

            Y los países desarrollados también se hacen más o menos el dilema: O seguimos creciendo o combatimos el cambio climático. Y cuando uno ve el caos económico que se vive después de la crisis y todavía en ella en muchas economías del mundo, en Estados Unidos, en Europa ahora con Irlanda y con Grecia, Portugal y otros; obviamente dicen, no, mejor otro día nos dedicamos al cambio climático, y nos dedicamos al crecimiento.


            Los grandes emisores en desarrollo, por ejemplo, el caso más señalado: China. China dice: Yo tengo mil 200 millones de gentes que están tan pobres que, bueno, me dedico a crecer y ya veremos si después vemos lo del cambio climático. Ese es el dilema.


            Sin embargo, amigos, por qué digo que es un falso dilema. Porque sí es posible combatir la pobreza y al mismo tiempo combatir el cambio climático. Porque sí es posible tener crecimiento económico y al mismo tiempo combatir el cambio climático.


            Y de últimas, amigas y amigos, no sólo es posible hacer las dos cosas: tener crecimiento económico y combatir el cambio climático, sino también es negocio. Y eso es lo que nos lleva a este Foro de Green Solutions, que impulsa el Gobierno de México y muchas empresas del mundo. Es negocio, también, combatir el cambio climático.

 

            Y aquí la clave que tenemos que encontrar, amigas y amigos, es poder, quizá, tal vez entender la naturaleza de los proyectos que pueden ayudar a reducir emisiones de carbono en países ricos y pobres.


            Por ejemplo, soluciones que, al mismo tiempo que reducen emisiones, combaten el cambio climático. Por ejemplo, todas aquellas medidas de ahorro de energía que se toman en una industria determinada para emitir menos emisiones o para usar más eficientemente las unidades calóricas, que ya de suyo utilizan.


            Es decir, producir más o producir igual con menos energía, eso reduce las emisiones, pero también es negocio para la empresa. Por qué. Porque gasta menos en combustibles.           

            Y no quiero pensar en una gran empresa, de acero o de vidrio, déjenme pensar en lo que nos tocó pensar hace tres años; cuando vino la crisis explosiva del crecimiento del precio de los alimentos, con el precio de la tortilla.

            Yo le había instruido al Gabinete que teníamos que, teníamos un mes apenas en la Presidencia y la tortilla se había disparado. Y resulta que cada familia mexicana come en promedio más de un kilo diario de tortilla. Es el alimento básico del país. Imagínense lo que significa para las familias mexicanas que el precio se duplique. 


            Entonces, necesitamos, sin alterar mecanismos de mercado, encontrar elementos para atemperar el precio de la tortilla. Y entonces empezamos a romper cadenas de distribución oligopólicas, empezamos a ver mejor el funcionamiento de los mercados, a coberturas.

            Pero llegamos a un punto crítico que tiene que ver con el cambio climático, y que es, amigas y amigos, la tortillería. Porque aún con aquellos precios, el precio del maíz estaba, más o menos, en dos mil, dos mil 400 llegó a estar la tonelada de maíz; es decir, 2.40 el kilo, pero el kilo de tortillas se empezó a disparar hasta 12, 13 pesos el
kilo. 


            Entonces, dónde están los costos de la tortilla que hacen su encarecimiento. No es sólo un precio de grano. Entonces, vimos que en la tortillería, que están, además, en todas las ciudades, en todos los pueblos y cada tres, cuatro esquinas en México, el tortillero tiene una máquina vieja de gas, generalmente, y por el olor que el cliente tiene, porque yo de niño iba a comprar las tortillas, se da uno cuenta que la máquina es ineficiente, está despidiendo mucho gas.


            Entonces, nos dedicamos a mejorar tecnológicamente las tortillerías. Y qué hicimos. Financiamos la sustitución de esa tortilladora vieja por una nueva, mucho más eficiente, que no sólo emite menos gas y consume menos electricidad; obviamente, le ahorra al tortillero una gran cantidad de dinero.


            No sólo eso. También vimos que un proceso de uso intensivo de energía implicaba calentar el agua, lo que llamamos el nixtamal, la masa de maíz moliéndose tiene que estar caliente. Pero eso lo calentaba el tortillero con gas o con electricidad a un costo elevadísimo.
 
            Lo que hicimos fue financiar, también, la puesta de calentadores solares, que precalientan el agua que va al nixtamal, con lo cual se ahorra una gran cantidad de energía, con lo cual logramos que en esas tortillerías, que hemos apoyado, bajara el precio de la tortilla, y todavía tuviera más utilidades el tortillero. 
 

Entonces, matamos tres pájaros de un tiro, diría yo: Reducimos el precio de la tortilla, con lo cual beneficiamos al consumidor; aumentamos las utilidades del tortillero, y por eso digo que la lucha al cambio climático también es negocio y, tercero, redujimos las emisiones de esas tortillerías.


            Y yo creo que este tipo de alternativas, como dijo el doctor Pachauri, que tienen costo negativo, o como dirían los economistas, proyectos que tienen un valor presente neto positivo; es decir, que son negocio en el largo plazo, son el tipo de alternativas a donde debemos movilizar mecanismos de mercado y políticas públicas, para que se invierta en esos sectores de la cadena, que no sólo reducen emisiones y combaten cambio climático, sino que son negocio, son negocio para quien invierte.

            Hay distintas maneras. Yo creo que tenemos que dedicarnos a explorar en toda la cadena, en todas las actividades de la vida humana, cuáles son esas actividades, que no sólo reducen emisiones, sino que son rentables
económicamente, porque como bien dijo el doctor Molina, no todas son así. Él pone un ejemplo muy claro: en una termoeléctrica, el capturar las emisiones de carbono implica un costo mayor al simplemente liberarlas, es cierto. 

Pero también muchas empresas de energía que están aquí presentes saben que, por ejemplo, las viejas termoeléctricas, al sustituirlas por centrales del ciclo combinado, aún utilizando el mismo gas, al hacer un doble proceso de generación de electricidad, con  el mismo gas se puede producir mucho más electricidad y reducir las emisiones.

            Yo lo pongo en el caso forestal, también. En el caso forestal, como ustedes saben, una de las grandes aportaciones de la COP16, ojalá se logre, es incorporar los Mecanismos de REDD, de reducción de emisiones
por deforestación y degradación.


            Efectivamente, en un caso forestal, reforestar una montaña la puede financiar el Gobierno, y sí tiene un costo positivo, porque lo que estamos haciendo es darle una transferencia  a los campesinos para que, en lugar de que siembren maíz en la montaña, recuperen el bosque o la selva,  y vivan del ingreso del Pago del Servicio Ambiental que les damos.


            Eso puede tener un costo positivo. Efectivamente, lo tiene, aunque:

             Primero. Tiene una rentabilidad social elevadísima, mucho mayor que el costo económico, porque estamos ayudando a combatir la pobreza de ese campesino.


            Por lo cual, es una muestra clarísima para mí, de que sí se puede combatir la pobreza y, al mismo tiempo, se puede combatir el cambio climático


            Pero pensemos que esos campesinos pueden organizarse, con más asesoría y con más financiamiento, y que esas mismas cientos de hectáreas, de las cuales son propietarios, las transforman en una explotación forestal
sustentable que, a la vuelta de siete, o seis años, si son árboles de Navidad, por ejemplo, o a la vuelta de 15, si son coníferas maderables; o aquí mismo, en el Sureste de México, a la vuelta de seis, o cinco años, por ejemplo, que puede una especie ser maderable ya, eso se convierte en un negocio rentable que, además de combatir el cambio climático, produce un negocio, constante y sonante para quien lo hace, las producciones forestales. Y los ejemplos pueden seguir.  

Otro ejemplo de lo que estamos haciendo en México. Las viviendas sustentables, que son las hipotecas que da el INFONAVIT, las Hipotecas Verdes, más el apoyo que da el Gobierno Federal para familias que ganan menos de 20 dólares al día para créditos hipotecarios de largo plazo, les pagamos el anticipo.

Las hipotecas las estamos orientando a acondicionarlas para que las casas con las que se compren esas hipotecas, tengan elementos ahorradores de energía, de agua, de energía, calentadores  solares de agua, por ejemplo; llaves ahorradoras.

Lo que hemos encontrado, amigas y amigos, no sólo es que estamos combatiendo el cambio climático masivamente. Yo percibo  que en Estados Unidos, y en países más desarrollados, las medidas en el hogar para combatir el cambio climático son gestos de generosidad, digamos, de los dueños de las casas, pero que son de un nivel económico alto,  el que puede pagar una celda solar, y el que puede pagar las ventanas térmicas. En fin.
 

Aquí la paradoja es que en México empezamos las medidas de ahorro de energía en las casas en el nivel más bajo de la población. Es decir, masivamente se están dando cientos de miles de hipotecas cada año, que están condicionadas a medidas de ahorro de energía, pero con una gran ventaja que hemos encontrado: que el dueño de la casa está teniendo una ganancia, porque paga menos de electricidad, paga menos de gas, con lo cual más que compensa lo que tuviera que pagar adicionalmente en la hipoteca que estamos dando; lo cual también, para ese beneficiario de vivienda, es negocio.


            Entonces. Yo clasificaría en tres grandes grupos, a riesgo de ser impreciso en ello.
 

            Pero, primero. Las primeras medidas que deben concentrar el esfuerzo de los Gobiernos y de las industrias, cuáles son todas aquellas medidas, insisto, que tienen valor presente neto positivo, que son eficaces para combatir el cambio climático y también son negocio y podemos encontrar en la industria eléctrica, podemos encontrar en la eficiencia energética de las empresas, en la eficiencia energética de las casas, de los negocios, etcétera.


            Segundo grupo. Aquel grupo de medidas que pueden tener un impacto neto positivo. Es decir, que puedan tener un valor presente neto, un costo efectivo, como el ejemplo que yo ponía de reforestar dando Pago de Servicios Ambientales, pero que tienen un impacto social enorme y que combaten la pobreza más eficazmente que cualquier otra medida, quizá, que se haya puesto en práctica para ello.

            Y el tercer grupo de medidas. Son aquellas, como decía don Mario Molina, que efectivamente, sí cuestan y cuestan mucho para reducir emisiones de carbono.

            Pero mi tesis, aún con esto, amigas y amigos, es que el cambio climático es rentable, es económicamente viable luchar contra él.

            Por qué.

            Porque no sólo hay una gran cantidad de opciones y cada vez serán mayores, en la medida que crezca la tecnología, que son económicamente rentables. Tienen un costo de sustitución. La sustitución de energía de carbón por otro tipo de energía, tiende a ser mucho menor, sino porque en general el costo para la humanidad del cambio climático es, como ha dicho el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, es muchísimo mayor que el costo de enfrentar ahora el problema de cambio climático.

            Las cifras varían. Se habla que, quizá el costo de no hacer nada, el costo de enfrentar el cambio climático, podría variar entre el cinco y el 20 por ciento del Producto Interno Bruto a nivel mundial.

            Sé que es un espectro muy amplio, pero el hecho es que cuesta. Yo les pongo el ejemplo que vivimos aquí en México. Este año gastamos como cinco mil millones, y ya fue un máximo histórico, el año que entra vamos a meterle más, para Pago de Servicios Ambientales en materia forestal.


            Pero tan sólo lo que estamos gastando en Nuevo León para reparar los daños que dejó una sola tormenta tropical, es tres veces eso. Ya hoy México paga mucho más los costos del cambio climático, que lo que hubiéramos invertido mucho tiempo para prevenir el cambio climático.

            Entiendo que el problema es que esto tiene que ser universal, si no se hace a niveles de todos los países, la atmósfera no reconoce las fronteras. Llueve de un lado y de otro; se contamina de un lado y de otro. En fin. Por eso la importancia de eventos como la COP.

            Cómo llegamos a esas medidas rentables. Yo digo que este tipo de eventos es una vía para ello. Tenemos que acercar la tecnología a los consumidores, a otros productores y a los propios funcionarios públicos que aplicamos políticas públicas. Puede haber medidas que no son rentables económicamente en sí mismas, por ahora, pero que con una pequeña política pública, por ejemplo el dar un precio distinto de respaldo a la capacidad de generación de energía eléctrica eólica, hace rentable un proyecto, el masificar el transporte colectivo es otro grupo de medidas de amplia rentabilidad económica y social, y de bajas emisiones. En fin. Muchas, muchas cosas.

            Es la transferencia de tecnología. Para eso son estos eventos, para eso es Green Solutions, que hoy tengo el honor de acompañar a ustedes en su Inauguración. 

            Pero, finalmente, amigas y amigos, y con esto termino, todas estas medidas son pistas, digo yo, pistas que nos llevan y que nos acercan al camino verde, al desarrollo sustentable.

            Qué es el desarrollo sustentable. Es, precisamente, aquel que amplía las capacidades y las libertades de las personas sin poner en riesgo a las generaciones futuras.

            El desarrollo sustentable es aquél donde puede haber crecimiento económico y combate a la pobreza y, al mismo tiempo, reducción de emisiones y combate al cambio climático.

Ese camino verde, ese desarrollo sustentable, es el camino que tiene que seguir la humanidad; y que a través de la tecnología, de las soluciones verdes, como las que aquí se están, maravillosamente, exponiendo, es el camino, a mi juicio el único camino que los seres humanos podemos recorrer, si verdaderamente queremos que este planeta Tierra, en el que todos viajamos juntos, nos pueda durar para siempre, y que no sea la mano del hombre la que lo destruya o ponga en riesgo esta civilización. 

            Ahora que están en Cancún, yo les invito a que vayan a ver las ruinas mayas en Chichén Itzá, en Tulúm, en Cobá. Y pregúntense la pregunta que se hace aquél que las ve:  cómo es posible que a una civilización como ésta, tan poderosa, haya, si bien es cierto no desaparecido, declinado tanto, porque los mayas siguen entre nosotros. La civilización, la sociedad maya sigue, en la gente que trabaja aquí en Cancún, en la gente de Yucatán, en la Península, pero la civilización como tal, declinó. Y habrán todas las hipótesis, y ustedes harán la suya, porque todo mundo
lo hace.

            Lo que sí, es que preguntémonos. Cada vez que veamos que esta civilización del Siglo XX, XXI, desenterró y descubrió tantas civilizaciones antiguas, cómo es posible que esta civilización no se haya planteado seriamente los riesgos de su propio declinamiento, los  riesgos de su propia extinción. Es hora de preguntarnos eso.

La mayor amenaza para la viabilidad de la civilización contemporánea, por lo menos su íntegra viabilidad, es el cambio climático. Y por eso México, sin menoscabo de los problemas que tenemos: de pobreza, de inseguridad, de muchas cosas, todos los cuales estamos enfrentando con determinación y con ahínco, sabemos que tenemos un rol que jugar contra el cambio climático. 

Y lo estamos jugando con responsabilidad y seriedad, porque sabemos que de esto depende el futuro no sólo de México, sino de miles y miles de millones de seres humanos.

            Muchas gracias y mucho éxito.

    

Page 'Breadcrumb' Navigation:

Site 'Main' Navigation: