Social Media Links:

Síguenos:

Cancuún México 29 de noviembre - 10 de diciembre 
Choose your prefered language: Español | English

El Presidente Calderón en la Ceremonia de Clausura de la 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio climático

Mexico
11/12/2010

Presidencia de la República / Discurso / Cancún, Quintana Roo, 11 de diciembre de 2010

Estimada Embajadora Patricia Espinosa Cantellano, Presidenta de las Conferencias sobre Cambio Climático.

Señora Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de nuestra Convención. Le ruego que transmita nuestros saludos al estimado Secretario General, Ban Ki-moon, con quienes nos hubiera gustado compartir esta noche tan especial para las Naciones Unidas.

Muy distinguidas Delegadas, muy distinguidos Delegados.

Señoras y señores:

Hoy concluyen dos importantes Conferencias Internacionales: la 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y la 6 Conferencia de las Partes del Protocolo de Kyoto.

Pienso que, como todo lo relevante de la arena global, el resultado deriva de un esfuerzo colectivo en el que cada quien muestra su compromiso y su responsabilidad.

Hoy quiero expresar mi mayor reconocimiento a los Presidentes de los grupos de trabajo, a los facilitadores, a los Ministros, a los Delegados, todos, cuyo formidable desempeño y buenos oficios fueron fundamentales desde el principio de las Conferencias; contribuyeron sustancialmente a los acuerdos que hoy, finalmente y con gran esperanza, se presentan.

En especial, quiero agradecer a las Ministras y Ministros que en los últimos días y en las últimas horas, literalmente, condujeron y facilitaron negociaciones en puntos medulares, porque su liderazgo fue pieza clave para conducir este proceso de manera transparente e incluyente.

Y también, por supuesto, agradezco la paciente y ordenada conducción de mi estimada colaboradora y Secretaria de Relaciones Exteriores y Presidenta de las Conferencias, Patricia Espinosa.

En los últimos años, amigas y amigos y, particularmente este 2010, las catástrofes provocadas por fenómenos meteorológicos, agravados y multiplicados por el cambio climático, han sido más que evidentes y han abierto los ojos en muchos rincones del mundo.

La conclusión para mí es clara. Si no empezamos a actuar ya, si no empezamos actuar ahora, si no hacemos a un lado de una vez la excusas, si no removemos de una vez  los pretextos y los argumentos que nos impiden actuar con determinación, aquí y ahora, esto nos dañará a todos, y condenará a algunos países, en especial a las naciones insulares, a su posible desaparición.

El actuar ahora, hasta el límite que el consenso permite, no cancela ni debe cancelar, no nos lo permitamos,  nuestra exigencia ni nuestro nivel de mayor ambición.

A partir de los desencuentros registrados en Conferencias vividas, se había dañado notablemente la confianza de todos.

La inercia de esa desconfianza llevaba a la parálisis y, sobre todo, a un preocupante sentimiento de incapacidad colectiva ante la avasalladora realidad del cambio climático.

Hoy, sin embargo, con estos acuerdos, ustedes han roto esa inercia y han cambiado el sentimiento de incapacidad colectiva, por uno que recobra la esperanza en el multilateralismo.

Hoy, gracias al esfuerzo y a la buena voluntad de ustedes, señoras y señores Delegados, la confianza ha vuelto, la esperanza ha vuelto, y con ello las posibilidades amplias de alcanzar acuerdos internacionales en el combate al cambio climático y, me atrevo a decir, en muchas otras materias que también requieren confianza y que también requieren esperanza, de nuestros problemas globales.

Se pudo establecer, contra todo pronóstico, un proceso incluyente y transparente. Nadie fue excluido de las negociaciones, nadie de los acuerdos, que fueron construidos pacientemente con la colaboración de todos, en muchos casos desde el primero hasta el último, hasta el último momento.

Y gracias al esfuerzo de ustedes, se pudieron alcanzar entendimientos en temas en que había mayores diferencias, buscando en todo momento identificar áreas de convergencia y conciliar, entre casi 200, las distintas perspectivas.

Sabíamos que no había que trabajar sólo con los Gobiernos en una tarea que atañe a toda la sociedad. Por eso se elevó aquí, en Cancún, la calidad del diálogo con legisladores, con pueblos indígenas, con sociedad civil, con empresarios, con académicos, científicos y medios de comunicación.

En Cancún, todos pudieron participar, cada quien en lo suyo, en el diálogo.

Sé que fuera de este recinto y cada quien en su país, la opinión pública legítimamente nos preguntará qué fue lo que se consiguió en concreto. Y se consiguieron muchas cosas, como ustedes ya lo han mencionado, pero, sobre todo, logramos lo que más nos hacía falta: volver al camino que nos lleva a la acción global compartida.

Motivados por la urgencia de actuar frente a la gravedad del problema, logramos adoptar acciones, inéditas algunas, para poner en marcha los compromisos que asumimos en 1992 al suscribir la Convención Marco, hace casi ya 20 años.

Esto nos permitirá actuar y actuar de inmediato, actuar ya. Y algo muy importante. Con estas acciones, iniciar una nueva era de cooperación en el cambio climático. Hoy damos los primeros pasos de este largo, pero renovado camino.

Hace unos días, algunos periodistas me preguntaban si Cancún sería un éxito o fracaso. No lo sé, les contesté. Dependerá si podemos llegar a acuerdos, y dependerá también del contenido de esos acuerdos, si es que se alcanzan.

También sabía, y explicaba, que un acuerdo entre cerca de 200 partes parecía casi imposible, y que aún lográndolo, la paradoja es que, quizá, sólo lo podría considerar éxito quien obtuviera todo lo que hubiera buscado.

Pero, al mismo tiempo, y como dijera aquí la representante de Colombia, un buen acuerdo es aquél en el que todas las partes quedan igualmente insatisfechas. Esa es la paradoja de una negociación multilateral.

Sin embargo, señoras y señores, bajo las circunstancias que todos conocemos, bajo los precedentes y las desconfianzas con los que arribamos, yo considero que todas y todos y cada uno de ustedes han logrado en Cancún un verdadero éxito, en muchos sentidos. Y les voy a decir por qué.

En primer lugar. Fue un éxito, porque, a pesar de todo, nos pusimos de acuerdo en una serie de tareas comunes.

Lo fue porque por primera vez, en el seno de estas Convenciones, hemos acordado establecer la meta común de mantener el incremento de la temperatura promedio global por debajo de los dos grados centígrados. Es una clara expresión de responsabilidad colectiva.

Y no sólo eso. Sabemos, y se dijo aquí, que hay que ir más allá de ello, y por eso también nos comprometimos a revisar y mejorar esa meta a la luz de la evidencia científica disponible y los informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático.

Al decirlo, estamos pensando, por supuesto, en nuestros hermanos de los Estados insulares, en grave peligro. Nosotros sabemos que tenemos que ir más allá en el futuro y sepan  ustedes que no los abandonaremos a su suerte, y estaremos con ustedes hasta encontrar la solución común para la casa común.

Aquí nadie, nadie ha renunciado a nuestro indeclinable objetivo de lograr un nuevo periodo para el Protocolo de Kyoto, a través de acuerdos vinculantes. Pero si de mitigación hablamos, vale la pena repasar el alcance de lo logrado también en esta materia el día de hoy.

La meta, desde luego, la meta contenida por primera vez en documentos de la Conferencia formalmente adoptados, de evitar ir más allá de los dos grados centígrados, pero también y, por ejemplo, si de acuerdo con el mecanismo aprobado hoy, los Estados parte simplemente ratificamos y cumplimos los esfuerzos de mitigación que unilateralmente hemos comprometido a lo largo de los últimos meses, lo alcanzado por estos acuerdos de Cancún se traduciría en una reducción de emisiones de bióxido de carbono, no sólo mayor, sino varias veces mayor a la comprometida hasta ahora en el Acuerdo de Kyoto.

Sin duda, somos conscientes de que es menos de lo que se requiere, pero representa claramente un paso significativo en la dirección correcta. Y no sólo eso, no sólo un paso significativo, sino un paso impostergable.

Cancún ha sido fructífero también al haber creado nuevos esquemas de apoyo en favor de los países pobres, de los países en desarrollo, especialmente de los más vulnerables y menos adelantados, para que puedan hacer el enorme gasto de adaptación que implica el cambio climático.

La COP16 y la CMP6 han sido también un gran paso, porque en materia de desarrollo y transferencia de tecnología, logramos la creación de un mecanismo que facilitará el acceso a tecnología verde y permitirá transitar hacia una economía baja en carbono y, al mismo tiempo, combatir la pobreza.

Es de particular relevancia, por ejemplo, haber acordado la creación de centros de investigación y tecnología en países en desarrollo. Al respecto, México se compromete a establecer por su cuenta, en el marco de este acuerdo, un Centro de Investigación sobre Desarrollo Sustentable y Cambio Climático, que pueda servir para generar y transferir tecnología a los países en desarrollo de nuestra región de América Latina y el Caribe.

Cancún ha sido un logro también, porque finalmente se formalizó la transferencia de un primer paquete de 30 mil millones de dólares para acciones inmediatas de aquí al 2012. Y lo ha sido también porque se reconoció el financiamiento de largo plazo, como el elemento transversal del que dependen todas las demás acciones.

Es un éxito también haber acordado aquí el que se establezca ya el Fondo Climático, el Fondo Verde, y se formalizó ese compromiso de buscar movilizar los 100 mil millones de dólares anuales, a partir del 2020, para acciones de mitigación y adaptación en países en desarrollo.

Uno de los mayores logros de Cancún es la adopción de mecanismos para reducir las emisiones por deforestación y degradación de suelos, un mecanismo basado en resultados y que traerá amplios beneficios sociales, como lo sabemos los países donde la riqueza forestal está asociada íntimamente a la pobreza y a la miseria de los pueblos indígenas que ahí habitan, precisamente, en los bosques y en las selvas.

Y se acuerda hoy garantizar el respeto de los pueblos indígenas y comunidades locales, al implementar los mecanismos de REDD+, de REDD Plus.

Con los mecanismos aprobados, esto es fundamental, se les podrán dar finalmente recursos económicos a esas comunidades forestales, a esas comunidades indígenas, para preservar sus bosques y selvas, y no sólo discursos, como en muchas ocasiones ocurre, hasta ahora.

Ésta es, sin duda, una de las mayores aportaciones de estas Conferencias para el combate al cambio climático en las naciones más pobres.

Recordemos que en la mayoría de los países en desarrollo, más de la mitad de las emisiones de carbono provienen de la deforestación y que estas emisiones alcanzan hasta el 20 por ciento de las emisiones globales.

Con los mecanismos de REDD Plus aprobados hoy, damos un paso importantísimo en la lucha contra el cambio climático, también desde el frente del combate a la pobreza.

Por su parte, la CMP6 renovó el mandato del grupo de negociación del Protocolo de Kyoto. Exhortamos enérgicamente a los actores relevantes a concretar, antes del final del plazo, en 2012, un avance sustancial en esta materia.

Por nuestra parte, en cumplimiento del mandato encomendado a México para asumir la Presidencia de las Conferencias, estaremos pendientes y seremos perseverantes para que las naciones que tienen en sus manos el poder de decidir el futuro del Protocolo, lo hagan y lo hagan ya, responsablemente.

Todo esto, en suma, es lo que contienen los Acuerdos de Cancún, una era de cooperación ante el cambio climático.

Sé que este proceso, y lo he atestiguado, porque he estado permanentemente siguiendo el desarrollo de las Conferencias, esta semana, sé que este proceso ha estado acompañado, como es lógico, como es natural, de tensiones y desencuentros, no de ahora, de hace muchos, muchos años.

Hoy, sin embargo, a la luz del espíritu que acompañó las negociaciones de esta COP16, sabemos todos que hay un espíritu distinto y que hay un ánimo renovado de confianza y de cooperación.

Hoy, las actitudes, por ejemplo, de los actores relevantes son más constructivas, y sus expresiones públicas de responsabilidad compartida y diferenciada se ven ahora acompañadas de políticas públicas internas, que se orientan a la eficiencia energética, a la mitigación y a la adaptación.

El panorama aún se ve brumoso y difícil, pero sé también, amigas y amigos, que el espíritu de Cancún permitirá vislumbrar nuevos horizontes en la tarea común de preservar sano y salvo de esta amenaza causada por el hombre, a nuestro planeta común.

Pero Cancún ha sido un éxito, sobre todo, porque se ha dado un paso muy grande, al restablecer la confianza de la comunidad internacional en el multilateralismo. El multilateralismo como la mejor fórmula, complicada, abigarrada, pero al final de cuentas, la fórmula con la que contamos para ponernos de acuerdo como humanidad, como especie y como planeta.

Dije que Cancún podía, y la verdad es que Cancún pudo. Cancún podía sacar acuerdos, y Cancún sacó acuerdos. Cancún podía iniciar una nueva era de combate, junto y corresponsable al cambio climático, y lo está logrando.

Éste ha sido un triunfo de ustedes, y así lo deben asumir, con gusto y con orgullo, señoras y señores Delegados. Un triunfo de la buena voluntad y un triunfo de la responsabilidad humana.

Y el éxito mayor de estas Conferencias de las Partes, es que abren una nueva etapa de cooperación internacional, una nueva etapa que nos permitirá no sólo tomar nuevos bríos, sino ir incrementando nuestro esfuerzo común y perfeccionando nuestra mirada y nuestra lucha.

México ha seguido escrupulosamente las reglas y lo ha hecho con transparencia. Se ha recuperado la confianza, y eso es vital para seguir avanzando. Ahora, lo que debemos hacer es dar nuevos pasos para construir acuerdos cada vez más ambiciosos. Asumimos esta encomienda como actor serio, responsable y comprometido con las causas que son de todos.

Mahatma Gandhi señaló alguna vez: Si queremos progresar, no tenemos que repetir la historia, sino hacer una historia nueva.

Y hoy, con esta Conferencia, tenemos la oportunidad de empezar a construir una nueva historia en la que crecimiento económico, superación de la pobreza y cuidado del medio ambiente sean realmente compatibles.

En nuestras manos está la oportunidad de forjar un porvenir diferente para la humanidad.

Ese es el deber de nuestra generación para con nuestros hijos y nuestros nietos, sea cual sea su raza, nacionalidad, credo o religión.

Y eso sólo será posible en la medida en que hagamos del nuestro un verdadero desarrollo sustentable, que hagamos todo lo que está de nuestra parte para que nuestro frágil planeta, la Madre Tierra, nos dure para siempre.

Cancún nos acerca y nos reorienta a esa anhelada meta.

Y muchas gracias por confiar en México.

Regresen bien a sus hogares, y muchas, muchas felicidades por los acuerdos aquí logrados.

Muchas gracias por su atención.

 

-ooo0ooo-

Síguenos en Twitter: @COP16

    

Page 'Breadcrumb' Navigation:

Site 'Main' Navigation: