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Creciente ola de desastres

Nicaragua
La Prensa
12/08/2010


En Rusia la gente se muere de calor, en Asia — principalmente en China y Pakistán— las inundaciones matan a miles de personas, en África la sequía no tiene precedentes y en Estados Unidos nunca hubo un ambiente tan cálido.

Por si fuera poco, un iceberg se desprendió de Groenlandia y su tamaño es tan grande (260 kilómetros cuadrados, poco menos de los 289 kilómetros cuadrados que tiene Managua), que no es posible detenerlo ni desviarlo de la ruta de los barcos transatlánticos, hacia donde se dirige, justo donde se hundió el Titanic hace casi un siglo.

Si esto no es el fin del mundo, es lo más parecido. Sin embargo, no se trata de escenas bíblicas del futuro, sino de algo que está ocurriendo en estos momentos gracias al calentamiento global.

Esta vez no son los apóstoles, sino los científicos los que están escribiendo sobre catástrofes, ya que fue la misma Organización Meteorológica Mundial (OMM) la que emitió un informe ayer miércoles en el que advierte que la humanidad está viviendo una “secuencia sin precedentes de fenómenos meteorológicos extremos”.

En el documento la OMM señala que “la secuencia de eventos actual coincide con las proyecciones del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) de los fenómenos meteorológicos más frecuentes y más intensos y extremos, debido al calentamiento global”.

Este año está bajo la influencia del fenómeno de La Niña, que altera el comportamiento de la atmósfera en todo el mundo, provocando exceso de lluvias en unos sitios y sequías severas en otros.

La Niña apareció justo después del fenómeno de El Niño, que causa los efectos contrarios a su versión femenina.

El Niño antes se presentaba con una frecuencia promedio de cuatro años, pero hoy en día parece haber reducido su frecuencia a dos años. La Niña también parece estar detrás de la aparición que cada evento de El Niño.

Cada vez se confirma aún más que la culpa no es de la naturaleza.

El informe de la OMM también citó un estudio llamado “Contribución Humana a la Ola de Calor Europea 2003”, para advertir que “es muy probable (con un nivel de confianza del 90 por ciento) que la influencia humana tiene por lo menos duplicado el riesgo de una ola de calor como la que ocurrió en 2003”.

En Pakistán, Asia, está lloviendo casi el triple de lo que normalmente llueve en esta época. En Nicaragua ocurrió lo mismo en mayo, en municipios como Managua, Nandaime y Masatepe.

En Rusia el calor rompió marcas históricas. En Masaya ocurrió lo mismo, aunque en menor escala, durante tres meses seguidos este año. Ahora hay exceso de lluvias, tras la peor sequía registrada el año pasado.

 

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