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Hacen falta fondos: Peligra la seguridad alimentaria del país

We need funds: Danger country's food security

El Salvador
El Diario de Hoy
19/08/2010

Lluvias, mayor riesgo a desastres, falta de empleo y precios más altos amenazan a las familias más pobres.

Las lluvias de los últimos meses han dañado muchos cultivos y las perspectivas de un invierno con cifras récord de precipitaciones hace que el futuro de las familias más pobres sea incierto.

Sólo las lluvias de Agatha supusieron la pérdida de 41,566 quintales de maíz.

Menos cultivos nacionales se traducen en la necesidad de importación de alimentos básicos, como el maíz y el frijol, lo que genera un aumento de los precios.

Además, muchos agricultores se han quedado sin tierra que trabajar a causa de las tormentas y no tienen ningún otro medio para mantener la economía de sus hogares.

A esto se le suma la amenaza continua de nuevas inundaciones o tormentas que destrocen cultivos, viviendas e infraestructuras.

El viceministro Agricultura, Hugo Flores, aseguraba a principios de año que El Salvador no estaba preparado para enfrentar una escasez de alimentos. Ahora, la posibilidad de un déficit de grano básico se hace cada día más real, pero la situación respecto a la capacidad de responder a una crisis alimentaria no ha cambiado mucho.

Según el director de Protección Civil, Jorge Meléndez, existe la necesidad de inversiones mucho más grandes para poder atender el problema de la seguridad alimentaria.

Desde Protección Civil están planteándose cómo hacer frente a un invierno en el que, debido a las lluvias, se pueden dar situaciones en las que haya que atender a muchos albergados de larga duración, a los que habrá que garantizar alimento.

Varias organizaciones llevan años trabajando para asegurar la alimentación de los más desfavorecidos y mejorar sus condiciones de vida.

Es el caso de Plan Internacional, quien actualmente trabaja en el fortalecimiento en la capacidad productiva de la gente en zonas como Cabañas, Cuscatlán, y que colabora junto con el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA) en el programa de Alimentos por trabajo.

Guillermo García, gerente de programas de la organización y tiene experiencia en el trabajo con las comunidades, explicó que a pesar muchas personas están mejor capacitadas para hacer frente a los fenómenos naturales, el país es altamente vulnerable y la situación podría volverse preocupante.

"Prevemos que la situación puede empeorar dado que las condiciones climáticas van a ser más severas", afirmó García.

Desde el PMA han apostado por programas que implican la capacitación y el trabajo relacionado con planes de mitigación y prevención de desastres a cambio de alimentos. Llevan años trabajando en el país según este esquema.

Según el coordinador de la Operación prolongada y recuperación del PMA, Adrián Storbeck, aunque este tipo de programas está pensado para momentos puntuales, la vulnerabilidad de El Salvador a desastres es recurrente. Esto "implica la necesidad de tener a mano este tipo de instrumento operativo", afirmó.

Imitando estos programas, el director de Protección Civil adelantó la posibilidad de un programa de seguridad alimentaria similar por parte del gobierno.

"Se quiere dar a la población alimentación, pero no darlo a cambio de nada, sino alimentación a cambio de trabajo y el trabajo se orientará a obras de mitigación y a preparase a nuevas técnicas de producción con cultivos para enfrentar esta situación", afirmó Meléndez.

Sin embargo, aún no existen un programa serio al respecto ni fondos destinados para la puesta en marcha.

Déficit en cultivos

A principios de año el Ministerio de Agricultura (MAG) preveía un incremento del 10% de las cosechas de frijol, sin embargo, seis meses después las expectativas parecen no cumplirse.

Al contrario, están describiendo escenario con pérdidas entre el 20 y el 30% según estudios basados en los reportes que han recibido de universidades y del Servicio Nacional de Estudios Territoriales sobre el comportamiento que pueden tener las lluvias en los próximos meses.

Algunos agricultores hace meses que ya no cuidan sus tierra pues debido al estado de anegación en el que se encuentran no esperan conseguir nada de ellas.

"En este momento es difícil cultivar, lo que usted siembra lo pierde", aseguró José Santos Guevara, presidente de la Asociación de Comunidades del Bajo Río Lempa (Acodesbal), quien ha visto cómo las tormentas Agatha y Álex, de los primeros meses, destrozaron las bordas e inundado sus cultivos y cómo éstos se llenan de agua cada vez que llueve.

Guevara asegura que, a nivel institucional, no han tenido mucho apoyo y que tras las lluvias y tormentas de los primeros meses del invierno no han conseguido recursos para la reactivación de la producción. "A nivel de gobierno no tenemos claro en que parte van a intervenir", afirmó.

Según Guevara, a estas alturas de la época no han podido sembrar como otros años. "Son raras las milpas, no representan ni el tres por ciento".

Aunque han apostado por cultivos alternativos y tienen en marcha un proyecto de una asociación española no han podido iniciar la siembra porque los suelos están saturados de agua.

Los agricultores de la zona tampoco pueden trabajar y no encuentran otros empleos para poder garantizar la estabilidad económica de sus hogares.

A las 29 comunidades vulnerables de la zona del Bajo Lempa, formadas por 1,944 familias, sólo les queda esperar ayuda, comentó Guevara.

El contenido de las noticias que se presentan en esta sección es responsabilidad directa de las agencias emisoras de noticias y no necesariamente reflejan la posición del Gobierno de México en este u otros temas relacionados.

    

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