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Maniqueísmo frente a minería a cielo abierto

Nicaragua
La Prensa
26/08/2010

Crucitas, de Costa Rica, por la amenaza que representa para el cauce del río San Juan. Sin embargo, esa preocupación por el medio ambiente nunca se reflejó en la práctica.

Por el contrario, Nicaragua tiene concesiones para exploración minera en la propia cuenca del río San Juan, conocida también como Reserva de Biosfera del Sureste, y recientemente el Gobierno reinauguró con pompa la mina La Libertad, en el municipio del mismo nombre, en la zona central del país.

En menos de 30 días, el Presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra, se reunió con su homóloga costarricense Laura Chinchilla, para supuestamente defender los intereses de Nicaragua, y luego apareció inaugurando en Chontales una mina similar al proyecto de Costa Rica.

Ocurre que la mina La Libertad y el proyecto minero Las Crucitas tienen algo en común: amenazan un río cercano.

 “Ésa es la única diferencia”, advierte Felipe Ortiz, uno de los consultores en estudios químicos que más conoce de ambos proyectos. “La Libertad amenaza el río Mico y Las Crucitas el río San Juan, es la única diferencia”, insiste.

Minas mellizas

Esta diferencia es la que provoca que el Gobierno de Nicaragua entre en contradicción, ya que por un lado, sus autoridades ambientales se muestran en contra del proyecto Las Crucitas, pero por otra parte, el presidente Ortega apoya la mina La Libertad, ubicada en su pueblo natal, a unos 180 kilómetros al este de Managua.

La mina que Nicaragua promueve a nivel interno tiene como meta producir cada año entre 80,000 y 90,000 onzas de oro.

La mina con la que Costa Rica amenaza la cuenca del río San Juan pretende producir 90,000 onzas de oro anualmente.

La mina La Libertad hace uso del río Mico para abastecerse. Un accidente ahí provocaría que los residuos líquidos de esta actividad alcancen inevitablemente la misma cuenca, según los cálculos de Ortiz.

La mina Las Crucitas utilizará el río El Infiernillo, y está cerca del Caño Crucitas. Un accidente provocaría que los residuos líquidos de su actividad sean depositados de forma directa en el río San Juan, ya que sólo se ubica a 3.5 kilómetros del mismo.

Ésta es una de las razones por las que Ortiz considera que ambos proyectos son negativos para Nicaragua, no hay uno bueno y otro malo.

“Los dos proyectos mineros son similares en la forma de explotación del oro, considerada una de las más devastadoras para el medio ambiente y los recursos naturales, de efectos irreversibles”, advierte Angélica Alfaro, especialista en minas, del Centro Humboldt, dedicado a temas ambientales.

El tema adquiere relevancia porque en Chontales hay más de 100 años de experiencia en minería, contrario a Las Crucitas, donde será la primera vez que se instale un proyecto minero, según el geólogo Mauricio Darce, otro nicaragüense que ha realizado estudios específicos del otro lado de la frontera sur.

Mientras el río Mico tiene importancia local, el San Juan tiene relevancia internacional, ya que es el más caudaloso de Centroamérica, y aglomera una de las zonas más diversas del planeta.
El río Mico siempre fue de Chontales, pero el San Juan es famoso porque fue codiciado por otros países desde la época de la Colonia.

Por ahí entraron conquistadores y piratas, sirvió de ruta de tránsito en la fiebre del oro de California. Fue considerado como canal interoceánico antes que el de Panamá, y Costa Rica siempre se ha aprovechado de los conflictos políticos internos de Nicaragua para intentar obtener derechos sobre su caudal, ya que el cauce se encuentra muy cerca de la frontera.

Su potencial ecológico es incalculable. Basta decir que su cuenca abarca a un país que tiene el equivalente al siete por ciento de la biodiversidad del mundo, como es Nicaragua, y a otro que cuenta con el cuatro por ciento de la diversidad biológica, caso de Costa Rica.

En cuanto a La Libertad, el geólogo indica que no se trata de una zona sísmica y advierte que no tiene ríos importantes.

Abrevadero de rumiantes

La opinión de Darce aparentemente es desde el punto de vista de la geología, ya que Ortiz considera que el río Mico sí es trascendente para la población chontaleña, porque es el río donde beben agua los rumiantes de la zona más ganadera del país, por lo tanto, una de las fuentes de contaminación por metales pesados más grande de Nicaragua, “sin que nadie haga algo al respecto”, advierte.

En un informe publicado recientemente, el consultor de estudios químicos, Felipe Ortiz, destaca que a mediados de la década pasada se encontró cianuro y plomo en cantidades mayores a lo permisible.

Hace cinco años todavía había aluminio, manganeso, zinc, grasas y aceites en exceso.

También se encontró plomo y arsénico en la pila de cola de la mina La Libertad, llamada entonces Orosí. “Pueden cambiar de nombre las empresas, pero el daño ambiental continúa”, insiste Ortiz.

La presa de cola es la que utilizan las empresas mineras para depositar sus residuos líquidos menos importantes.

En teoría, esos líquidos no se liberan al medio ambiente, pero existen diversos estudios que indican que incluso el sistema más seguro para administrar cianuro, el elemento clave para separar el oro del resto de elementos naturales, nunca es infalible.

El cianuro es un elemento altamente ligero y letal. En otras palabras, se escapa con facilidad al ambiente y puede matar en porciones pequeñas.

“El Centro Humboldt ha revisado algunos informes de los resultados de monitoreo de calidad de aguas de los sitios establecidos desde 2006 a la fecha, encontrándose algunos parámetros como aluminio, manganeso, zinc, sólidos suspendidos totales, grasas y aceites, por encima de los límites permitidos por la ley”, asegura Alfaro sobre el río Mico.

Riesgos meteorológicos

Ortiz recuerda que estas cantidades pueden subir en cualquier momento, ya que Nicaragua está expuesta a fenómenos hidrometeorológicos extremos, como los huracanes, que podrían hacer rebalsar o colapsar la presa de cola.

Si la mina La Libertad es una amenaza para el río Mico, igual lo es Las Crucitas para el San Juan. Además de los fenómenos extremos, Las Crucitas puede colapsar por un terremoto o sismo fuerte.

Las investigaciones de Darce indican que la cantidad de lluvia que cae en la zona, 300 milímetros por año, más la humedad relativa, que en promedio es del 90 por ciento, “puede representar riesgos por inundaciones, erosiones, deslaves y colapsos de presas de cola conteniendo cianuro”.

A esto Darce suma el “alto riesgo sísmico de la región”, ya que está amenazada por los movimientos de las placas Coco y Caribe, que también amenazan a La Libertad, además del Grabén de Nicaragua y el Escarpe de Hess, estas últimas son fallas geológicas capaces de crear terremotos similares al de enero en Haití.

Posibles daños

Ortiz insiste en que no hay muchas diferencias entre ambas minas, de modo que ambas provocan los mismos daños.

Un estudio del Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica, llamado Informe Especial Minería a Cielo Abierto: el Caso de Las Crucitas , señala que entre los impactos ambientales adversos identificados para la minería de oro a cielo abierto está la remoción de la cobertura vegetal, pues convierte un bosque o área cultivada en un enorme hueco dentro de la tierra.

Además de la extracción del suelo fértil y subsuelo, está la emisión de gases de efecto invernadero por el cambio de uso de suelo, la actividad con la que países en desarrollo, como Nicaragua y Costa Rica, más contribuyen al calentamiento global.

El uso de agua, el consumo y almacenamiento de sustancias químicas con alto nivel de toxicidad e inflamabilidad, son un riesgo alto para las poblaciones.

Asimismo, se altera el recurso hídrico superficial y subterráneo, según la Universidad de Costa Rica, además de contaminar la atmósfera por polvo, plomo y mercurio, entre otros elementos, que pueden afectar la salud de los trabajadores y poblaciones cercanas. A eso se suma el impacto paisajístico.

“Asumen los mismos compromisos, de reforestación de áreas, evitar la contaminación de las aguas, manejar de forma adecuada y responsable los desechos. No obstante, la práctica para el caso de La Libertad, dista de la realidad actual, dado que estas obligaciones no se han cumplido a cabalidad... los planes de reforestación ejecutados no se corresponden a la deforestación de grandes áreas que realizan, las áreas explotadas no quedan igual”, comenta Alfaro.

“Esto vale para Las Crucitas y para La Libertad, es lo mismo, es minería a cielo abierto”, confirma Ortiz.

La técnica, en lo general, es igual para cualquier proyecto de éstos. Si antes se excavaba un túnel, ahora las montañas se rebanan hasta crear enormes huecos en la tierra.

En el caso de La Libertad y Las Crucitas, estos hoyos pueden llegar a ser tan grandes como la laguna de Xiloá, es decir, entre tres y cuatro kilómetros cuadrados de extensión.

A la vista, podría ser más impresionante observar los cráteres artificiales, ya que sus laderas pueden alcanzar el doble de profundidad que las de Xiloá, ubicada a 18 kilómetros al noroeste de Managua.

Esto lo logran realizando primero una serie de exploraciones, que incluyen técnicas satelitales, de campo y fotografías aéreas.

Posteriormente realizan excavaciones de zanjas de diez metros de largo por dos de profundidad, con un ancho variable, y pozos de 200 a 600 metros de profundidad.

Contaminación

Ortiz dice que ya desde ahí hay contaminación, porque se necesita aplicar agua al diamante que rompe las rocas, y diesel para hacer funcionar la excavadora.

La contaminación se da por el agua utilizada, el combustible que se quema y los residuos líquidos que obligatoriamente se escapan hacia las quebradas más cercanas.

El proceso de explotación a cielo abierto básicamente consiste en arrancar la roca del lugar, triturarla hasta que alcance los dos o tres milímetros de diámetro, pasar el material triturado a tanques, donde se agrega cemento, reciben agua y tierra molida, para luego aplicarles cianuro, en cantidades aproximadas de 300 partes por millón.

En el caso de La Libertad, los tanques tienen capacidad de 1,500 metros cúbicos.

El cianuro hace que el oro se sedimente, es decir, que quede en el fondo del tanque, desde donde es pasado al horno y sale convertido en lingotes, que pueden pesar un kilogramo, o 2.2 libras.

El cianuro tiene una suerte distinta. Junto con el agua, la tierra y otros sobrantes, pasa por las presas de cola, se relava todo, y vuelve a utilizarse, con el objetivo de sacar el oro que no se haya sedimentado bien, pero en el nuevo proceso es “reforzado” con más cianuro y resto de ingredientes que hacen que el oro se sedimente.

No hay diferencias claves para los efectos ambientales en ninguna de las dos minas.

La Universidad de Costa Rica concluyó que el proyecto Las Crucitas es más perjudicial que beneficioso para su país, ya que no se comparan los pocos millones de dólares que recibirán con lo que perderán en recursos naturales, sin tomar en cuenta el impacto que causaría un derrame de cianuro.

En Nicaragua, sin embargo, el Gobierno únicamente se refiere a los más de 30 millones de dólares que dejará al año La Libertad, sin tomar en cuenta lo que ya se perdió y se continuará perdiendo en calidad de los recursos ambientales.

El contenido de las noticias que se presentan en esta sección es responsabilidad directa de las agencias emisoras de noticias y no necesariamente reflejan la posición del Gobierno de México en este u otros temas relacionados.

    

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