Social Media Links:

Síguenos:

Cancuún México 29 de noviembre - 10 de diciembre 
Choose your prefered language: Español | English

Biocombustibles brasileños en problemas

Chile
La Nación
30/08/2010
Yans Felippe Geckler / Tierramérica

Líder en el desarrollo de agrocombustibles, Brasilia debe hacer frente a certificaciones europeas que podrían constituir nuevas barreras comerciales.

Brasil -primer productor mundial de etanol de caña de azúcar- comenzó una contraofensiva a las medidas de la Unión Europea (UE) para certificar los agrocombustibles, que podrían conducir a barreras a la importación de carburantes procedentes de este país sudamericano.

Las normas de certificación de la UE para el etanol y el biodiésel vegetal pretenden asegurar que representen una reducción sustancial de gases de efecto invernadero -respecto de los combustibles fósiles- y que no provengan de selvas, humedales ni áreas protegidas.

Estos requerimientos son parte de la implementación de la Directiva de Energía Renovable del bloque, que entrará en vigor en diciembre de 2010.

Pero “asociar la producción de biocombustibles con la deforestación de la Amazonía es una falta de conocimiento de la realidad brasileña, una actuación proteccionista y sin base científica”, dice el investigador Robert Michael Boddey, de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), dependiente del gobierno. Los europeos deben entender que Brasil no es Holanda, Bélgica o Portugal. “Lo que sobra aquí es tierra”, explicó, “y aunque los cañaverales se multipliquen, y algunos cultivos hayan tenido que emigrar, no significa que vaya a aumentar la deforestación”.

La ampliación de la producción de caña, materia prima del alcohol carburante o etanol, solamente se da en tres estados alejados de la Amazonía: el central Goias, el sudoccidental Mato Grosso do Sul y el sudoriental Sao Paulo, donde los cañaverales están ocupando tierras de pastura.

“En algunas regiones de Brasil la proporción es de una vaca por un estadio del tamaño del Maracaná (en Río de Janeiro). Podemos poner cuatro vacas más en ese mismo espacio”, ejemplificó. “De esa forma, tendríamos cuatro Maracanás más para los cañaverales. Imaginen si hacemos eso con 1.000 vacas”, dijo. Los europeos “no entienden estas proporciones”.

La prueba es que el ritmo de la deforestación amazónica está cayendo en Brasil desde 2005, aclara.
Superficie limitada

Cid Caldas, coordinador general de Azúcar y Alcohol del Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento, dice que sólo se permiten plantaciones de caña en 8% del territorio brasileño. El resto de la superficie, que incluye ecosistemas de vegetación activa como la Amazonía, en el norte, y el Pantanal, en el oeste, están protegidos, sostiene.

Para el ambientalista Marcel Gomes es razonable la crítica sobre las consecuencias distintas que los biocombustibles entrañan para los pequeños y grandes agricultores. “Cuando la caña de azúcar se extiende a una región propicia, quien antes producía varios tipos de frutas se ve obligado a producir caña o soja, materias primas del biocombustible”, dice Gomes, coordinador de Repórter Brasil, una organización de periodismo social sobre trabajo esclavo y biocombustibles.

Ese cambio “no afecta la seguridad alimentaria del país, pero sí la del pequeño productor que vivía de esas frutas o de su venta”, añade.
Rogério Rocco, candidato a diputado por el Partido Verde en las elecciones de octubre y ex superintendente del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, considera que Brasil debe recordar sus negativas experiencias con los monocultivos. “Los monocultivos de café y caña de azúcar acabaron con la Mata Atlântica (el bosque nativo de la costa brasileña). Hoy sólo existe 8% de esa vegetación original”, afirma.

Con el fin de reducir esos riesgos, el gobierno lleva a cabo un programa de incentivos de 2 mil millones de dólares para promover el desarrollo agropecuario, que busca, entre otros objetivos, aprovechar en los próximos 10 años unos 15 millones de hectáreas de pasturas degradadas.

Otro proyecto para el mismo plazo busca ampliar el sistema de rotación de áreas dedicadas al cultivo y a la ganadería a cuatro millones de hectáreas. Además, la Embrapa desarrolló un sistema de zonificación climática, a fin de establecer las áreas adecuadas a diferentes cultivos, que permite a los 26 estados brasileños identificar su topografía, sus distintos climas y comportamiento estacional, así como la composición de sus suelos. Con ese mapa, los productores podrán invertir y cultivar en cada zona de una región aquello que mejor se adapte a sus características.

Carestía de alimentos

Gomes reconoce que no se puede responsabilizar a los biocombustibles brasileños por la carestía de alimentos que azotó al mundo en 2007 y 2008, poco antes de que estallara la crisis económica internacional.

La escalada de precios de la tortilla -la fina torta de maíz que constituye un alimento básico en México y América Central y se consume mucho en Estados Unidos-, tuvo su origen en el gran aumento de los precios del petróleo.

El encarecimiento de crudo promovió un desplazamiento de la demanda energética hacia el etanol de maíz, beneficiado con pesados subsidios en Estados Unidos, lo que elevó los precios de la gramínea. “Automáticamente, las personas que dependían del maíz para alimentarse sufrieron”, rememoró Gomes.

Para el activista, Estados Unidos y la UE ocultan tras sus “barreras ambientales” el proteccionismo ante los biocombustibles brasileños. “En 2008, los ganaderos de Irlanda alegaban que la carne de Brasil no pasaba por controles sanitarios antes de ser exportada”, para impedir el ingreso de un producto que tenía ventajas comparativas, indicó.

Además, indicó, “puede haber temor de que la tecnología de biocombustibles brasileños, de altísima calidad, sea exportada a África o a México y amenace tanto a agricultores europeos como estadounidenses”.

Caldas recordó que en 2008 Brasil fue señalado como responsable del aumento mundial de los precios de los alimentos, a causa de la “expansión” del bioetanol.

En octubre de ese año, estalló en Estados Unidos la crisis financiera, los precios internacionales del petróleo cayeron y el tema se abandonó.

El gobierno brasileño quiere que para 2017 ya no se practique la quema de los cañaverales de más de 150 hectáreas, que contamina y enferma a los trabajadores en las zafras. Ello permitiría una reducción anual de seis millones de toneladas de dióxido de carbono, equivalentes a los gases invernadero que emiten 2,2 millones de vehículos utilitarios.

El contenido de las noticias que se presentan en esta sección es responsabilidad directa de las agencias emisoras de noticias y no necesariamente reflejan la posición del Gobierno de México en este u otros temas relacionados.

    

Page 'Breadcrumb' Navigation:

Site 'Main' Navigation: