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“Ya es tarde para Cancún, hay que pensar en Sudáfrica”

Peru
Diario El Comercio
04/09/2010
Augusto Townsend Klinge

LA ENTREVISTA. LIZ BOSSLEY (CEO DE CONSILIENCE ENERGY ADVISORY GROUP)
Bossley no cree que se firme un nuevo tratado global este año en la Cumbre de Cambio Climático de México, pero confía en que esto ocurra en la próxima, a finales del 2011

En su opinión, el inicio del mercado de carbono europeo fue “desastroso”, pero poco a poco las compañías del otro lado del charco supieron adecuarse e, incluso, sacar provecho de él .Sin embargo, a Liz Bossley le preocupa lo que pueda pasar después del 2012, año en que vence el Protocolo de Kyoto, el principal tratado global en materia de cambio climático.

¿Puede decirse que la Unión Europea ha sido exitosa en reducir emisiones de CO2 o se trata simplemente de los efectos de la caída de la Unión Soviética?
En efecto, la mayor parte del ahorro ha venido del proceso de ‘desindustrialización’ de los países que estaban bajo la Unión Soviética, cuyas emisiones han caído 30% respecto de 1990. Pero, últimamente, la caída en emisiones ha sido el resultado de la recesión global.

Ahora las cosas difieren de país en país. Reino Unido, por ejemplo, ha tenido mejoras al sustituir el carbón por el gas natural, mientras que Francia ha invertido en energía nuclear.

Lo importante del caso europeo es que la regulación ambiental ya no es un tema doméstico sino una política comunitaria, lo cual asegura su sostenibilidad en el tiempo. Pero también es cierto que el mercado de carbón ha servido como una herramienta de política social, pues ha permitido derivar fondos de los 15 miembros originales de la Unión Europea a los últimos entrantes.

¿Qué cree que pasará a final de año en la Cumbre de Cancún? ¿Ve como posibilidad que se cree un mercado de carbón global o acaso un impuesto global al carbón?
No creo que un impuesto global funcione, y de hecho no está en la agenda internacional. De implementarse, ¿quién lo administraría y qué haría con el dinero? Estas son preguntas que, a nivel político, resultaría muy difícil responder.

Desafortunadamente, creo que el equipo negociador de EE.UU. llegará a Cancún con el objetivo de reducir sus emisiones para el 2020 en 17% respecto del 2005, pero no tendrá cómo sustentar eso, pues su Congreso no habrá aprobado la reforma energética y ambiental. Ya es muy tarde para Cancún; nuestra mejor opción es tener un texto listo para la Cumbre de Sudáfrica y entregarlo a las delegaciones seis meses antes para que puedan obtener con tiempo el apoyo doméstico necesario, pues se necesita que lo apruebe al menos el 75% de los países. Esto es fundamental para que haya un acuerdo que suceda al Protocolo de Kyoto, que vence en el 2012.

¿Cuánto se ha avanzado con el último acuerdo de Copenhague?
Su relevancia ha sido minimizada, pero es la primera vez que EE.UU. reconoce oficialmente que el cambio climático es real y que hay que hacer algo al respecto. Antes, el gobierno de George W. Bush solo hablaba de mejorar la eficiencia por una cuestión de seguridad energética. Otro tema importante es que antes los países emergentes solo tenían que acompañar el proceso, pero sin comprometerse a nada, mientras que ahora ya tenemos a China e India haciendo compromisos para emitir menos carbono por unidad de PBI. Es más, China está evaluando implementar su propio mercado de carbono doméstico, lo que sería un gran avance.

¿Cree usted que los US$100.000 millones anuales que se han previsto para el ‘fondo verde’ a partir del 2020 fluirán a países como el Perú?
Es como preguntarse qué es primero, el huevo o la gallina, es decir, el dinero o el compromiso del gobierno de invertirlo en determinado fin. Es fundamental que se sepa que efectivamente se están reduciendo emisiones, y que no se está engrosando el círculo vicioso de la corrupción.

¿Si usted fuera un exportador peruano, qué riesgos tendría de que a futuro la Unión Europea le aplique un arancel basado en sus niveles de emisiones?
Definitivamente es un riesgo, pero no lo consideraría muy alto. De todas las políticas para reducir emisiones, esta debería ser la última opción. En todo caso, no se les aplicaría a países como el Perú, sino a otros como EE.UU., Australia, Canadá y posiblemente a China e India, aunque esto desencadenaría una guerra arancelaria.

¿Cree usted que la regulación ambiental impactará significativamente en el costo de los fletes para el comercio internacional?
El Protocolo de Kyoto no incluyó dentro de su esquema de límites de emisiones a la aviación ni al transporte marítimo, pero recomendó que se autorregulen. Los gremios correspondientes avanzan muy lentamente en ese sentido, motivo por el cual la Unión Europea ha perdido la paciencia y ha dispuesto un esquema de reducción de emisiones para la aviación a partir de enero del 2012. Eso significa que cualquier avión que llegue o salga de Europa tendrá que compensar sus emisiones. Y para el transporte marítimo se prevé que ocurra lo mismo si no se autorregula para finales del 2011.

El contenido de las noticias que se presentan en esta sección es responsabilidad directa de las agencias emisoras de noticias y no necesariamente reflejan la posición del Gobierno de México en este u otros temas relacionados.

    

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