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Riqueza forestal hecha cenizas

Nicaragua
La Prensa
06/09/2010

En Nicaragua una persona quema diariamente en promedio 650 kilos de leña. Al menos dos millones de nicaragüenses requieren leña para diversos usos, según revela el informe de la Estrategia Para Mejorar la Oferta y Eficiencia de la Leña en el Pacífico de Nicaragua (Emolep).

El reporte detalla que más de 265 carretas jaladas por bueyes o caballos y unos 240 camiones circulan por diversas vías del país, para llevar cientos de toneladas de leña a las diversas ciudades y centros mayoristas de distribución.

Managua y Masaya son los departamentos que más consumen leña, pues esta área incluye a la capital nicaragüense, Managua, con más de un millón de personas, de poco más de cinco millones que habitan el país.

Por ejemplo el 70 por ciento de la leña que se quema en la capital es de la especie cornezuelo, seguida en un 3.3 por ciento por la de guanacaste blanco y el porcentaje restante se diluye entre diversas especies como madero negro.

El estudio revela que en Managua se comercializa la leña a través de comerciantes e intermediarios, quienes recorren a diario entre sesenta a cien kilómetros. También abastecen el mercado de Masaya.

Para ofertar la leña en Managua los vendedores e intermediarios se abastecen en San Francisco Libre, Darío, Malpaisillo, Masatepe, Mateare, Villa El Carmen y La Paz Centro, así como en algunas zonas cercanas como Las Banderas, Veracruz, El Crucero, San Isidro de la Cruz Verde y Cuajachillo. Los vendedores trasladan el noventa por ciento de leña que ofrecen en Managua en camiones y en menor medida en carretas jaladas por bueyes.

Larga lista en peligro

Las especies forestales chocoyito, guácimo, cornezuelo, espino, madero negro, varazón, quebracho, níspero, chaperno blanco y vainillo sobresalen entre las especies forestales preferidas para obtener leña y, en consecuencia, las de mayor riesgo a nivel nacional. Pero la lista de especies forestales en peligro asciende a 32.

“En términos brutos el 70 por ciento de la población nicaragüense se concentra en el Pacífico. Eso explica el porqué los mercados principales (para la leña) se concentran en las poblaciones urbanas y en la pequeña industria como panaderías, tortillerías y comiderías, que la demandan”, explica el ingeniero Jacinto Cedeño, del programa Dendro-energético: Establecimiento y manejo forestal sostenible y comercialización de productos para consumo energético (leña y carbón), de la Fundación Nacional para el Desarrollo Sostenible (Fundenic-SOS).

Este organismo, con el financiamiento de la Unión Europea (UE), reforesta algunos de los municipios más secos del país como La Paz Centro, Nagarote, San Francisco Libre y San Rafael del Sur, que se suma a un programa de asistencia técnica, económica y legal a productores y alcaldías.

Cedeño cree que, tras inducir al productor a que produzca biomasa y entienda que es una actividad rentable ambiental y económicamente, es una opción para reducir la presión sobre los recursos forestales.

“Es necesario, a la par de una política de producción de leña, establecer plantaciones forestales que sean capaces de resistir las diversas situaciones que atacan a estos municipios como sequías, inundaciones e incendios. Por ello este programa de la Unión Europea está asegurando, a través de tres componentes, el otorgamiento y producción de buenas plantas, establecidas en suelos de calidad”, sostiene.

Iniciativas rinden frutos

En Nicaragua el establecimiento de plantaciones, según los expertos, mitigarían el problema del consumo de las especies forestales, sumado a un marco legal dado que el consumo de leña debe verse no como un delito, sino más bien como una necesidad y una alternativa para los pobres que son los que más la consumen. Cedeño aseguró que tras tres años de trabajo con productores y otros demandantes de leña, se han logrado algunos resultados como, por ejemplo, haber logrado que los productores de tejas de La Paz Centro, en el departamento de León, estén asociados y tengan acceso a tecnología.

“El éxito de este programa es haber convencido a una buena parte de estos usuarios que producir leña y asociarse es la clave, pues organizados y produciendo leña sostenible acceden a precios justos y ejercen una actividad sostenible y amigable con el medio ambiente a la vez”, indicó.

Por su parte Leonardo Mayorga, del programa Eco-Fogón, aplaude que en el país se haya desarrollado tecnologías que sirven para, al menos, bajar el desperdicio a la hora de quemar leña.

“Por ejemplo, existe un quemador que funciona a base de cascarilla de arroz, usable para la producción ladrillos. No obstante los bajos ingresos que tienen las ladrilleras al del occidente de Managua obligan a adquirir leña ilegalmente. “Este quemador tiene un precio que oscila por 1,500 dólares, algo carísimo para esta gente que produce a duras penas”, aseguró.

Una hectárea de la especie de Eucalipto produce entre 40 y 50 toneladas de leña al cabo de entre cinco a seis años de haberse establecido la plantación.

La capacidad

Una carreta jalada por bueyes podría transportar alrededor de 1.5 toneladas de leña. mientras que un camión —dependiendo de su tamaño— tendría una capacidad de más de cuatro toneladas, según datos del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor).

El contenido de las noticias que se presentan en esta sección es responsabilidad directa de las agencias emisoras de noticias y no necesariamente reflejan la posición del Gobierno de México en este u otros temas relacionados.

    

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