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Niños siembran árboles mágicos en Nicaragua

Nicaragua
El Nuevo Diario
06/09/2010

Si alguna vez usted ha creído que una golondrina no hace verano, es hora de poner en duda ese refrán. En una hacienda boscosa al sur de la capital de Nicaragua, treinta alumnos de un pequeño colegio de Secundaria sembraron 150 árboles en dos horas, sin más ayuda que sus manos y unas cuantas palas.

Se trata de un proyecto piloto de reforestación que inició a fines de agosto en la finca Las Delicias, situada en el municipio de El Crucero, que a 900 metros sobre el nivel del mar se yergue como el punto más alto y fresco a unos 20 kilómetros de la ardiente Managua.

Es justamente este clima el que permite que exista la selva húmeda subtropical nubosa, un ecosistema extraño si se piensa en la siempre tropical Nicaragua. Aquí los árboles más altos se alzan rodeados de neblina, dejando atrás los verdes platanares que crecen junto a los arroyos y las piedras.

Los alumnos del quinto año del instituto que alguien bautizó como “Más que Vencedores” han llegado a esta finca propiedad del hogar Zacarías Guerra, conocida entidad privada de ayuda a niños abandonados o en riesgo.

De las de 84 hectáreas de la hacienda, 51 están sembradas de café y el resto es zona de reserva ecológica, condición que atrae a los reforestadores.

En busca de fortalecer la Cuenca Sur

No es casual, por ello, que hayan elegido a Las Delicias como el primer peldaño del proyecto piloto. La idea es fortalecer la Cuenca Sur, una zona considerada vital para preservar las fuentes de agua que en el futuro abastecerán a la capital y poblaciones vecinas.

Y el gran protagonista de la hazaña es una planta de guarumo (cecropia peltata), cuyo tallo flaco y descolorido se convertirá en un par de años en un árbol de ramas largas, delgadas y abiertas como tentáculos, con hojas en forma de manopla ondeando en la punta.

El guarumo no es precisamente un árbol bello, mucho menos de gran follaje, lo que lo hace despreciado por muchos en este país. “Nada más equivocado que eso”, afirma categórico Alonso Restrepo, asesor en temas ambientales del hogar Zacarías Guerra.

“El guarumo es un árbol regenerador porque atrae gorriones, palomas y mariposas, porque de sus frutos se alimentan ardillas, urracas, perezosos y monos-congo, que permiten a su vez la sanación del bosque”, explicó.

Restrepo, un colombiano que se quedó a vivir en Nicaragua hace 30 años, recuerda haber visto de niño al guarumo gris como el árbol emblemático de Medellín.

Pieza clave para reiniciar el bosque

“Esta es la pieza clave que debe usarse para reforestar porque es un sanador, un reiniciador del bosque”, insiste el empecinado ecologista. “Es un árbol mágico”, remata.

Alonso Restrepo y su grupo no tienen apoyo del gobierno, y no parecen necesitarlo. Los niños, que han recibido cinco arbolitos cada uno, se disponen a sembrarlos junto al sendero, con alegría y severidad.

“Me siento contenta porque estamos aportando a un ambiente mejor para todos”, dice Ada Luz García, que a sus 17 años sueña con estudiar Administración de Empresas.

A su lado, Nazareth Cruz, un año menor, le agarra el brazo y suelta una risa nerviosa porque escuchó el “rugido-aullido” del mono congo desde la espesura. Esta especie ha sido un habitante común de la montaña, pero la tala indiscriminada lo ha llevado al borde de la extinción.

Los alumnos siembran con ayuda del capataz de Las Delicias, don Manuel García, que los llevó hasta el sendero cerca de la cascada, manejando una vieja camioneta. Pala al hombro, no duda en ayudar a los más cansados a cavar la cuna del pequeño guarumo.

“Es primera vez que vienen chavalos aquí”, cuenta. “Y eso está bueno, porque hay muchos árboles viejos que renovar, y porque ellos también van aprendiendo a cuidar la naturaleza”.

La jornada termina sobre el mediodía. A un lado del sendero quedan sembrados 150 nuevos guarumos, los árboles mágicos que en menos de dos años alcanzarán una altura de 10 a 20 metros. Otro colegio de la zona repetirá la siembra, con 150 árboles más, dentro de poco.

Don Manuel nunca ha viajado en avión ni conoce otro país que no sea Nicaragua. Tampoco los alumnos del “Más que Vencedores”. Pero saben que el trabajo dedicado a preservar este bosque es su pequeño y maravilloso aporte a la vida de todo el planeta.

El contenido de las noticias que se presentan en esta sección es responsabilidad directa de las agencias emisoras de noticias y no necesariamente reflejan la posición del Gobierno de México en este u otros temas relacionados.

    

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