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Promotores advirtieron brutal daño colateral

Nicaragua
El Nuevo Diario
22/09/2010

Los promotores del Proyecto Hidroeléctrico Brito, PHB, que buscan represar el Río San Juan para crear una planta de energía en el lago Cocibolca, admitieron a una comisión del gobierno los “daños colaterales” o “efectos potenciales” que la empresa provocaría tanto en el Río, como en el Gran Lago y las costas de San Juan del Sur, en Rivas.

El pasado 25 de agosto, en un hotel capitalino, el grupo interesado en el proyecto hizo una presentación informativa a una comisión del gobierno, en la que participaron Alberto Vega, expositor de la empresa Environmental Resources Management (ERM); Michel Smid, de la brasileña Constructora Andrade Gutiérrez; Sergio Kramer, de INTT; Luis Fiallos, de la firma consultora Fiallos y Asociados, y Patricio Jerez, ex Viceministro del Ambiente.

Ante ellos estuvieron la vicetitular del Ministerio de Energías y Minas, Lorena Lanzas; el viceministro del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Roberto Araquistaín, alcaldes y miembros de la Comisión del Gran Lago, asesores ambientales del gobierno y funcionarios de otras instituciones.

Ahí se les explicó las bondades del plan, es decir, la presa que se levantaría en el eje El Castillo, a 58 kilómetros aguas abajo de San Carlos, y la creación del embalse Miramar en el lago Cocibolca con la salida del río Brito hasta el canal de expulsión de las aguas usadas del Gran Lago en las costas del Pacífico cercanas a San Juan del Sur, cuyas turbinas generarían en unos cuatro años, 250 megavatios de energía renovable, que representarían el 44 por ciento de las necesidades nacionales proyectadas a 2015. Todo lo presentaron con todas sus ventajas económicas.

Lo “feo”

Al final de la presentación se expuso una serie de “efectos potenciales” que generaría la obra, para lo cual los interesados contrataron los servicios de ERM y Fiallos y Asociados Consultores para realizar los estudios que reducirían las afectaciones al medio ambiente.

Dentro de las “transformaciones estructurales” admitidas por los expositores, se mencionó el “trasvase de aguas de la vertiente del Caribe al Pacífico”, la “reducción de flujo en el Río San Juan”, el “aumento de agua dulce en la Costa de Brito”, la “modificación de los ecosistemas: terrestres, acuáticos y marino-costeros”.

Además, reconocieron las “afectaciones a la biodiversidad” y el “desplazamiento de personas e infraestructura”, lo cual contrarrestarían con un Programa de Gestión Ambiental: “El impacto y manejo de los recursos naturales, los aspectos ambientales y sociales, serán abordados según su naturaleza, magnitud e impacto en tiempo y espacio del universo del Proyecto”.

Efectos devastadores con inciertos “remedios”

Los “efectos potenciales” advertidos por los empresarios fueron textualmente: “disminución de vida silvestre y biodiversidad; pérdida de áreas de bosque y fragmentación de hábitat; desbroce para las obras de acceso y las obras civiles, inundación de márgenes de ríos y planicies asociadas”.

Además, se enumeraron estas otras “posibles afectaciones”: extracción de materiales en la zona y desplazamiento y mortalidad de especies de vida silvestre”. Esto se reduciría, de acuerdo con los expositores, con un “enfoque metodológico” que consideraría “las alternativas más amigables con el ambiente, incorporar las mejores prácticas de manejo, programa de reforestación, reposición de hábitat y corredores biológicos, programa de rescate y relocalización de fauna”.

Otros efectos potenciales según los expositores son: cambios en la fauna acuática y biodiversidad, reducción de caudal aguas abajo del sitio de presa en Río San Juan, menor intercambio genético entre especies migratorias, riesgo de sedimentación durante la construcción y operación, posibles cambios en el cauce del RSJ.

También se visualiza como efectos de la obra: cambios de la fluctuación natural del Lago de Nicaragua y humedales asociados, y su efecto sobre aves migratorias, riesgo de eutroficación y sedimentación en Embalse Miramar, mortalidad inducida por turbinas (plancton y especies pelágicas).

Reiventando la naturaleza

Para contrarrestarlo, los empresarios proponen un “enfoque metodológico” que contiene: determinación de caudal ecológico, diseño de pasadizo funcional para especies de fauna acuática, programa de compensación de acuacultura y permisos regulados de pesca en el Embalse Miramar.

También se potencia una “afectación de manglares”, a la calidad de agua en la zona marina adyacente a Brito, cambios en la ecología del estuario en San Juan de Nicaragua, así como “efectos sobre las pesquerías en ambos océanos”.

Para concluir, los empresarios interesados en la represa consideran que producto de la obra podría generarse: desplazamiento de personas e infraestructura, interferencia con transporte fluvial y aprovechamiento turístico, afectación a la movilidad de las personas, cambios en las condiciones sanitarias, cambios de usos del suelo-pérdida de fincas y tierras agrícolas, molestias durante la construcción (calidad de aire, ruido, tráfico), alteración del valor de la tierra, riesgo de hallazgos arqueológicos desconocidos y otros “imprevistos”.

Marena reacciona

El ministro del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena, en funciones, Roberto Araquistaín, brindó una versión sobre el trabajo que hacen actualmente alrededor del proyecto. “Nosotros estamos en el proceso de elaboración de los términos de referencia para elaborar el estudio de impacto ambiental de este proyecto que es una obra de primer nivel, y estamos conformando los grupos de trabajo para hacer un análisis a profundidad”, explicó vía telefónica Araquistaín.

Indicó que ven “con mucha claridad” los planteamientos del asesor de la Presidencia, Jaime Incer Barquero, y que están abocándose a incorporarlo a él en la comisión interinstitucional, que se está conformando para ver en detalle los alcances de la obra.

Incer Barquero expresó que no se puede echar a andar un proyecto como el hidroeléctrico de Brito, sin que exista un estudio responsable y minucioso de una firma internacional e imparcial de mucha experiencia, sobre el impacto que esa obra provocaría. “Estamos anuentes y creemos que se debe buscar ayuda internacional para que gente con experiencia nos ayude a formular términos de referencia, porque no hay que perder de vista que estamos ante un proyecto de gran magnitud”, sostuvo.

250 megas “no son nada despreciables”

Dijo que como país se debe de pensar que “no es nada despreciable” un proyecto de 250 megawatts para la matriz energética, y por lo tanto debe hacerse no sólo un análisis ambiental, sino un análisis económico y social de todas estas afectaciones, y que para eso cuentan con el apoyo de todos los gobiernos municipales que van a ser afectados y con el apoyo de todas las instituciones.

Recordó que el mismo presidente Ortega es quien les ha ordenado tener mucho cuidado con el lago Cocibolca, pues el mismo constituye no sólo el futuro del agua de Nicaragua, sino el de varios países de Centroamérica, y que por eso no se puede pensar en que se echará a andar una obra que provoque un desastre ambiental de tal magnitud.

“Por eso vamos a analizar los resultados, y dependiendo de los términos de referencia --que la empresa va a tener que cumplir-- vamos a ver qué resulta, porque en este momento sería prematuro y hasta irresponsable decir si va o no va el proyecto”, dijo el titular del Marena en funciones.

Araquistaín explicó que aunque la propuesta del proyecto se basa en estudios y proyecciones de hace 35 años, eso no será definitivo para tomar una decisión.

“Se tienen que hacer nuevos estudios, nuevas visiones, ver nuevas realidades y así es que estamos trabajando”, añadió.

Kamilo Lara: “Jugamos con el futuro”

El ambientalista Kamilo Lara dijo, por su lado, que alertar sobre los efectos devastadores que tendría una megaobra como ésta si se hace “a la ligera”, no es ser sensacionalista ni “hacer bulla por puro gusto”, pues de lo único que se trata es de hacer conciencia de las implicaciones que tiene esto para el futuro.

“Aunque el proyecto Brito numéricamente implica ‘desarrollo y beneficios económicos’, porque serviría hasta para exportar energía, creo que se está manejando de manera abrupta, sofocada, sin presentar alternativas viables”, dijo Lara.

Mencionó que hay ejemplos de proyectos a los que se les busca opciones, como el del canal interoceánico, en donde se han planteado cuatro posibilidades, y se sacó una ley especial para ello. “Pero en este caso, vemos que se está manejando contra plazos, y creo que no se debe correr en esto, sino valorar las cosas etapa por etapa y analizando los estudios de factibilidad”, indicó.

“En el caso del lago Cocibolca, hay una ley que dice que su uso debe ser para producción exclusiva de agua para el consumo humano, y ya hay municipalidades que se están beneficiando de este recurso, por eso más que proyectar energía para el resto de Centroamérica es mucho más importante proyectar agua para toda la región, porque con energía podemos sobrevivir con las otras opciones, pero sin agua nada funciona”, señaló.

El contenido de las noticias que se presentan en esta sección es responsabilidad directa de las agencias emisoras de noticias y no necesariamente reflejan la posición del Gobierno de México en este u otros temas relacionados.

    

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