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Negocios de Albanisa pesan más que la “Madre Tierra”

Nicaragua
El Nuevo Diario
24/09/2010

Los negocios de la firma ALBA de Nicaragua, Albanisa --ligada a la familia presidencial--, como la adquisición de tierras en Tola, Rivas, que serán afectadas por el Proyecto Hidráulico Brito, PHB, que causaría enormes daños ambientales, se contrapone al discurso del presidente Daniel Ortega, que en febrero de este año anunció que el país se sumó a la iniciativa de Declaración de Universal de Derechos de la Madre Tierra.

Ortega en un acto público celebrado en la llamada “Casa de los Pueblos” el 26 de febrero, hasta habló de reformar las Constitución Política, para que en Nicaragua fuera ley la iniciativa presentada por el sacerdote Miguel D’Escoto y el teólogo y ambientalista brasileño, Leonardo Boff.

“Quiero comunicar que Nicaragua se adhiere a esta carta, hacemos nuestra la Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y la Humanidad”, aseguró el mandatario.

El artículo primero de esta iniciativa reza: “El bien común supremo universal condición para todos los demás bienes es la misma tierra, que por ser nuestra gran madre debe ser amada, cuidada, regenerada, venerada como nuestras madres”, según leyó Boff en la actividad.

Y agrega que “el bien común de la tierra, de la humanidad, pide que entendamos la tierra como vida y por eso sujeta de derechos y dignidad (que) no puede ser apropiada de forma individual por nadie ni hecha mercancía, ni sufrir agresión sistemática por ningún modo de producción. La tierra pertenece comunitariamente a todos los que habitan el conjunto de los ecosistemas”.

“Estuve hojeando la Constitución que promulgamos en 1987, y aquí no hay una sola palabra sobre este tema que hoy resulta de vida o muerte para la humanidad (…) hace falta incorporarlos como Bolivia, Ecuador, Venezuela. Tenemos que incorporar esos principios que nos comprometen en la defensa de la madre tierra”, señaló el gobernante.

Pero todo ese discurso en el que la Madre Tierra es lo más importante, se contrapone a lo que el mismo Ortega ha ofrecido a inversionista brasileños con el Proyecto Brito, que es levantar una presa que se levantaría en el eje El Castillo, a 58 kilómetros aguas abajo de San Carlos, y la creación del embalse Miramar en el lago Cocibolca, con la salida del río Brito hasta el canal de expulsión de las aguas usadas del Gran Lago en las costas del Pacífico cercanas a San Juan del Sur, cuyas turbinas generarían en unos cuatro años 250 megavatios de energía renovable, que representarían el 44% de las necesidades nacionales proyectadas a 2015.

Albanisa, la polémica firma de multinegocios vinculada a la pareja presidencial, ha mostrado interés, según indagó El Nuevo Diario, en la compra de propiedades adyacentes a la ruta trazada para el proyecto, así como en los estudios de exploración e impacto energético de energía en Rivas, específicamente en Playa Amarillo, del municipio de Tola.

Más contradicciones

Ambientalistas y científicos nicaragüenses, así como los mismos promotores de la megaobra, han advertido de daños al medio ambiente en la zona del Río San Juan, así como desplazamiento de poblaciones, inundaciones de zonas ribereñas, afectaciones a la navegación del lecho, y alteraciones de ecosistemas tanto en el Lago como en el estuario marino de San Juan del Sur, entre otras decenas de afectaciones más.

Pero el especialista en temas ambientales, Kamilo Lara, afirma que existen otros aspectos legales de orden nacional e internacional que se podrían estar violando si se lleva a cabo el proyecto Brito.

Entre los internacionales mencionó el Convenio de Cambio Climático suscrito por Nicaragua, y que ordena “velar que las actividades que se realicen dentro de su jurisdicción o bajo su control no causen daño al medio ambiente de otros Estados; Convenio para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural. Cada uno de los estados partes reconoce la obligación de identificar, proteger, conservar, rehabilitar y transmitir a las generaciones futuras el patrimonio cultural y natural situado en su territorio.

También mencionó el Convenio de la Biodiversidad Biológica, en el que se establece que la conservación de la diversidad biológica es interés común de toda la humanidad, y “los estados son responsables de la conservación de su diversidad biológica y de la utilización sostenible de sus recursos biológicos”.

Las leyes locales obligadas a respetar, según Lara, son la Ley 620 Ley de Aguas Nacionales y su reglamento, que menciona en su artículo 97 de los usos de las aguas nacionales y en su párrafo segundo indica que “el lago deberá considerarse como una reserva natural de agua potable, siendo del más elevado interés y prioridad nacional para la seguridad nacional”, y entre las prioridades entonces está “asegurar el mantenimiento del caudal, evitar la contaminación del Recurso”.

Otra norma es la Ley 217, “Ley General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, y su reglamento que ordena “garantizar el uso y manejo racional de las cuencas y sistemas hídricos, asegurando de esta manera la sostenibilidad de los mismos”.

“Nosotros debemos demostrar al mundo que somos respetuosos de los convenios internacionales, de lo que firmamos como nación, como Estado, y con este proyecto Brito se estaría violando convenios firmados en materia ambiental, lo que nos dejaría en desventaja, porque hoy, muchos préstamos y donaciones se aprueban en dependencia de que Nicaragua sea responsable ambientalmente”, dijo Lara.

Agua para el ALBA

Pero el presidente Ortega ofreció a los países miembros del ALBA los beneficios comerciales de un sistema de riego para producir y vender alimentos a partir de las aguas represadas de varios proyectos hidroeléctricos del país, incluyendo el de Brito, que busca represar al Río San Juan para crear un embalse en el lago Cocibolca.

El 21 de octubre de 2009, a su regreso de la VII Cumbre de los países del ALBA en Cochabamba, Bolivia, el presidente Ortega afirmó en un discurso público que había propuesto a Venezuela y a los otros socios de la alianza socioeconómica, un proyecto de riego en el pacífico nicaragüense, a partir de las aguas de varios proyectos hidroeléctricos, incluyendo el polémico proyecto de Brito.

“Y en esta visita a Bolivia, en Cochabamba, en la reunión de los países del ALBA, presenté el Proyecto de Riego de la Planicie del Pacífico de Nicaragua. Es un proyecto de riego que utiliza el agua de nuestros lagos, fundamentalmente del Gran Lago Cocibolca, y viene a lo largo de lo que se conoce como la Cota 100 y toda esta zona sería irrigada”, dijo Ortega.

“Ya con un proyecto de riego, ¡ahí sí! Nicaragua tiene resuelto para el largo plazo el problema de la alimentación, no solamente para los nicaragüenses, sino también para los hermanos centroamericanos, para los hermanos de los países del ALBA, para todos aquellos pueblos que compran productos nicaragüenses, y que estarían en condiciones de comprar más productos nicaragüenses. Esto lo presenté en la reunión de Cochabamba”, dijo Ortega en su discurso.

“Hablando sobre el proyecto con el presidente de Venezuela, el compañero Hugo Chávez, me manifestó que podíamos contar con todo el respaldo de ellos para arrancar ya la primera etapa de este proyecto. Así es que podemos anunciarles que vamos a arrancar la primera etapa del Proyecto de Riego del Pacífico”, dijo Ortega.

El contenido de las noticias que se presentan en esta sección es responsabilidad directa de las agencias emisoras de noticias y no necesariamente reflejan la posición del Gobierno de México en este u otros temas relacionados.

    

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